Qué ha cambiado desde la Guerra Fría: La Gran Muralla y el Caballo de Troya.

He ido a Berlin 35 años después de haber estudiado en la Universidad Libre de Berlin (FUB). Había sido activista por la paz o desarme en la UAM de Madrid impactado por la posible guerra nuclear a principios de los 80, punto álgido de la Guerra Fría, y cuando llegué a Berlín en un viaje de dos semanas me quedé impresionado por el entusiasmo y las actividades a favor de la paz y desarme y decidí quedarme confiando que mi esfuerzo tuviera más fruto (y a veces pienso que lo conseguí). Acabo de visitar la FUB y sus estudiantes se preocupan ahora de que los alquileres son altos, piden servicios psicológicos para todos y lo único con tono político es una convocatoria para manifestarse contra la derecha (“gegen rechts”).

Más tarde, he visitado la Universidad Humboldt, en su mástil la bandera ucraniana y en su gran vestíbulo un ‘bosque’ de columnas cada una bajo el título: CERTIFICADO SIN USO y la foto de la cara de un fallecido, sus estudios y los detalles de su cruel muerte a manos los de los rusos en la “invasión no provocada de la Rusia del criminal Putin”.

Si Putin es un autócrata y los jóvenes rusos también están muriendo debido a su cruel y maligno despotismo, esos jóvenes rusos deberían ser recordados en ese bosque del vestíbulo de la Humboldt. Esto no es un juego de palabras, el despotismo y la guerra es lo mismo, son los dos lados de la misma moneda, pues el despotismo es la forma del arma entre los humanos; la jerarquía o relación de total desigualdad que solo admite la relación violenta e inhumana, y que fuerza a matar y dañar, ¿por qué entonces pretender que solo Rusia es despótica y el Oeste, y cada uno de los países occidentales, no lo es? ¿Acaso no es una unidad armada cada estado?

En mi opinión, lo que ha cambiado tras la Guerra Fría hasta ahora en la FUB (seguramente en la Humboldt poco o nada) es que entonces la FUB tenía por objeto, como todo en Berlín Occidental, provocar al bloque del Este con su “libertad” para iniciativas que no surgían del estado como en el bloque del Este, tales como la visualización del feminismo, homosexualidad, el deterioro del medio ambiente, la paz, el desarme, etc., o, sobre todo, con su riqueza (precisamente he oído que cierra KDW – Kaufhaus des Westen – similar al de Harrods en Londres, creado para despertar la envidia consumista en el Este) así como, en general, la profusión de productos de consumo que hacían de Berlín un sueño para los ‘ossies’.

Este es el modo como la democracia liberal, introduce su caballo de Troya y vence globalizándose con la ventaja de poder imprimir dólares y poder comprar cualquier cosa de interés, incluidos los medios de comunicación y formación política, frente a la cerrazón y rechazo de los otros países cada vez más autoritarios o iliberales, violadores de derechos humanos, etc., tal como sucedió en China, donde Mao cerró el paso a las potencias que habían establecido allí sus intereses en la época del Kuomintang, Partido Nacionalista, ahora en Taiwan, al que Mao acusaba de no ser suficientemente nacionalista, y así sucedió también en Rusia, donde la crisis del año 98 supuso un punto de inflexión en el paso de la apertura democrática liberal de Yeltsin al mayor control estatal con Putin hasta su autoritarismo/nacionalismo actual.

Ciertamente que los líderes occidentales creen y fuerzan a creer y confesar mediante elecciones (plebiscito) que esa es la forma real de ‘progreso’, ya que no hay otra alternativa -la paz es algo ‘imaginario’, ‘falso’, y solo nos cabe el ‘progreso material (y el progreso de los derechos en la historia) aunque se mantiene exactamente la misma desigualdad y abuso o más que desde que el estado comenzó a existir. ¡Pero, un momento¡ Resulta que ese mismo era el diseño estratégico, y la misma buena intención del comunismo; utilizar igualmente el caballo de Troya o quinta columna de la clase obrera en todos los países para establecer un sistema unificado del mundo momento en el que se logra la máxima paz o, en cualquier caso, máximo dominio del hegemón, entonces la Unión Soviética (y es a eso a los que se oponen Hitler, quien señala bien que ese fue el motivo del armisticio alemán en la Primera Guerra Mundial, y Mussolini, un ex socialista. Y resulta que ese mismo era el proyecto de Napoleón, conquistar el mundo para extender la democracia, cuyos seducidos por el en España se les llamaba «afrancesados», o la monarquía hispánica, que iba con sus misioneros para esas gestiones, o del sistema confuciano chino, del Islam, es el proyecto de cada imperio, la conquista o dominio total basado más que en la conquista en la penetración ideológica, el engaño del caballo de Troya o tal como en la figura del yin y el yang, la parte blanca tiene un punto negro y la negra un punto blanco, y utilizar esos puntos de apoyo en la parte contraria es como se logra la conquista.

Recuerdo que ya el día mismo que se lanzó HUM en la Casa del Reloj de Madrid de Arganzuela el 3 de febrero de 2018, una señora, extraordinariamente inteligente, sensible discreta (la madre de Azucena) me preguntó que cual era la diferencia entre el proyecto de HUM y el de Alejandro Magno, pues Alejandro propagaba este propósito de unidad humana como medio de la paz y tomaba sus decisiones políticas y aun personales de acuerdo con él y las proclamaba a bombo y platillo. Pues bien, la respuesta es fácil, la diferencia es que si la ideología está al servicio del arma, no se puede producir un momento en el que prescinda de ella, incluyo si el mundo entero queda un día bajo un único mando, como casi lo ha sido EEUU recientemente, o igualmente se engaña China con su visión, basada en el Confucianismo, de un mando unificado y benevolente sobre el mundo que impone o facilita la paz jerárquica, pues un arma son todas las armas opuestas posibles y un arma es un arma incorporada e implica la desigualdad jerarquía o injusticia absoluta que impide la humanidad y el sentido común y solo permite la relación violenta. ¿Cómo pueden las armas traer paz, si es lo mismo el arma que la guerra?

Por eso, amigos, insisto una vez más que la paz es nuestra responsabilidad como personas, como seres humanos, y no como miembros del arma, de la jerarquía, sea en la posición o rango que sea y no es algo difícil, pues se trata, no ya de de revelar o explicar algo claro, sino solo de llamar la atención sobre el arma y pedir o incluso exigir a los demás seriedad en esto y no ocultarse tras molinos de viento, ideologías, humo, pues está a la vista y es obvio para cualquier sentido común que tenemos que unirnos contra ella para desarmarnos, para vivir de acuerdo con nuestra humanidad, con nuestro sentido común que es la forma que tenemos de entendernos -algo que ciertamente en el pasado era inviable y, por tanto, también, realmente más confuso, pero que ahora tenemos a nuestro alcance convocando a la reconciliación de la Humanidad el 30 de enero de 2025.

DE LA GUERRA A LA PAZ

EL ARTE DE LA GUERRA DE SUNZI Y EL ARTE DE LA PAZ HOY

Comparto la Presentación de un curso que voy a impartir online en CEDEGYS

(Ni que decir tiene que si os animáis o conocéis a quien le puede interesar, sois bienvenidos)

El Arte de la Guerra

El Arte de la Guerra de Sunzi comienza así:“兵者,国之大事,死生之地,存亡之道,不可不察也。””La guerra es el gran asunto del estado, su vida o su muerte, el camino a su salvación o su ruina, por lo que es su prioridad”. Y añade: 兵者,诡道也 “El arte de la guerra es el engaño”, pero, en contra de lo que podría pensarse, no se engaña solo al enemigo, sino principalmente al pueblo, al que se sitúa en la precariedad como medio para su manipulación o gestión y del que se necesita y busca además que ponga voluntariamente su vida en manos del líder. Al compararlo con La Ilíada, de la misma época, igualmente dedicado a la guerra y con el mismo carácter fundante para la civilización occidental vemos que generalmente el engaño en Occidente se basa la figuración, mientras que en Oriente en la ocultación. Pero, por ello, sabemos que la paz ha de buscarse en la verdad, en el desengaño y el desvelamiento.

El Arte de la Paz

La paz no es (solo) la ausencia de guerra sino el desarme, pues el mal -el propósito de daño y la injusticia- es el arma, que no es causa de la guerra sino, como dice Cervantes “lo mismo que la guerra”.

El arma es la injusticia, porque la necesaria pertenencia humana a un arma (unidad armada o estado) se hace mediante incorporación en un sistema de total desigualdad o jerarquía, que se generaliza y agudiza mutua y universalmente, pues estamos forzados todos a organizarnos de esa forma, so pena de ser absorbidos o sometidos en la parte más baja de otra pirámide.

La existencia del arma es la guerra absoluta, ya que un arma equivale a todas las armas posibles y a las más dañinas posibles, y cuando la amenaza entre ellas no es decisiva para establecer el sometimiento o rango se sigue la guerra (caliente) –“el intento o acción de desarmar al enemigo”, según dice Clausewitz.

El arma es por sí misma (o unas armas por otras), no depende del ser humano, al que no le cabe más que incorporarse o someterse a (la finalidad del arma) el mal y matar (o morir sobre todo como desertor) de modo que la unidad armada se extiende y consolida principalmente en función de la geografía que pone límites entre ellas.

La condición de la paz o desarme es la participación de todos y cada uno de los humanos, universalidad de la que se carecía en el pasado en un mundo ignoto e incomunicado y, en consecuencia, el entendimiento de la paz como relativa a la humanidad ha sido perseguido, ocultado y tergiversado, pues solo debilitaba al estado, pero hoy es ya posible en nuestro mundo globalizado. Aunque, ciertamente, el estado (la violencia) no puede ser agente de la paz, pero tampoco se opone, pues solo tiene sensibilidad mecánica, relativa a la fuerza.

En ausencia de violencia, la gestión tanto del desarme -que es la unión o universalización de la humanidad- así como nuestro ‘gobierno’, consiste y tiene su garantía en la publicidad de las intenciones o propósitos de lo que afecta/concierne a los demás (comenzando con este), pues, salvo las armas, todo es para servirnos y acorde con el sentido común. Dado que un arma son todas las armas y para el desarme es necesario el acuerdo y la participación de todos los seres humanos sin excepción, así se genera indivisible el bien común, tanto de lo que de inmediato ahorramos en armas como en el resultado del desarme, que es la Comunidad Humana.

KANT: «LA DEMOCRACIA ES EL MAYOR DESPOTISMO»

KANT: “LA DEMOCRACIA ES LA MAYOR FORMA DE DESPOTISMO, CAUSA DE GUERRA”

La paz

La paz no es (solo) la ausencia de guerra sino el desarme o la unidad humana que sustituya a las unidades armadas, cuya existencia solo es y se justifica como unas contra otras, y esto mediante el (compromiso humano en el) uso de la verdad para relacionarnos, algo a lo que solo un tonto podría renunciar, o aceptar que se le prive, pues es a la vez ceguera y esclavitud. Pero el engaño es el modo como el líder se hace necesario.

La guerra

El primero que se ocupó sistemáticamente de la guerra, Sunzi, con su Arte de la Guerra, comienza su tratado así: 兵者,國之大事,死生之地,存亡之道,不可不察也 – “La guerra es el gran asunto del estado (la unidad armada), su vida o su muerte, el camino a su salvación o su ruina, por lo que en ningún caso puede dejar de ser priorizada”. (Lógicamente, el Arte de la Guerra de Sunzi trata de cómo vencer siempre).

Y Sunzi Añade: 兵者,詭道也 – «El arte de la guerra es el engaño», de modo que así sabemos también que el arte de la paz es la verdad; esto es, que los humanos tomemos las decisiones públicamente, justificando ante el juicio de los demás el propósito de lo que pretendemos, con lo que se evita, previene y elimina el propósito de daño (el arma) y el daño (la guerra) y se busca solo (la cooperación por) el bien común. Algo ciertamente imposible en el pasado en un mundo desconocido, pero en nuestros días, cuando el mundo ya está en comunicación, el fomento y apoyo al genocidio enviando armas en lugar de usar la verdad para buscar el entendimiento, es solo un error producto de la confusión y la ignorancia, por lo que no podemos ya seguir reprimiendo la cruda verdad en algunos aspectos más detallados.

La paz es simplemente la unidad humana

Zenón de Citium es el principal exponente del cosmopolitismo occidental al tiempo que fundador del estoicismo, aunque sus maestros los cínicos, los auténticos seguidores de Sócrates, de los que no sabemos más que cómo les insultaban eran ya cosmopolitas. Zenón llama a su propuesta cosmopolita o de paz para el mundo La República, en su sentido de res publica, de asunto público, obra que «se ha perdido» y no ha llegado hasta nosotros, pero sabemos de ella y de su popularidad por diversos autores antiguos. Por ejemplo, Plutarco, que dice:

“la tan admirada República de Zenón…apunta únicamente a esto, que ni en las ciudades ni en los pueblos debemos vivir bajo leyes distintas unas de otras, sino que debemos considerar a todas las personas en general como nuestros compatriotas y conciudadanos.” Plutarco, La Fortuna de Alejandro, 329 A-B​

Mòzi tiene básicamente el mismo planteamiento en China

今有一人,入人園圃,竊其桃李,眾聞則非之,上為政者得則罰之。此何也?以虧人自利也。至攘人犬豕雞豚者,其不義又甚入人園圃竊桃李。是何故也?以虧人愈多,其不仁茲甚,罪益厚

Supón que uno entra en el huerto de otro y le roba los melocotones y las ciruelas, si lo oye el público, le condenará, y se lo entregará a las autoridades para que lo castiguen. ¿Por qué? Porque daña a otros para beneficiarse. Si roba las gallinas o los cerdos, es todavía más injusto, ¿por qué? Porque le causa más sufrimiento y es más inhumano y criminal..

殺一人謂之不義,必有一死罪矣,若以此說往,殺十人十重不義,必有十死罪矣;殺百人百重不義,必有百死罪矣。當此,天下之君子皆知而非之,謂之不義。今至大為不義攻國,則弗知1非,從而譽之,謂之義,情不知其不義也,故書其言以遺後世。若知其不義也,夫奚說書其不義以遺後世哉?今有人於此,少見黑曰黑,多見黑曰白,則以此人不知白黑之辯矣;少嘗苦曰苦,多嘗苦曰甘,則必以此人為不知甘苦之辯矣。今小為非,則知而非之。大為非攻國,則不知2非,從而譽之,謂之義。此可謂知義與不義之辯乎?是以知天下之君子也,辯義與不義之亂也

El asesino de una persona es un criminal y se le condena a muerte y el asesinato de diez personas merece diez penas de muerte, pero cuando se trata de cometer genocidio, no lo condenamos, sino que lo aplaudimos y decimos que es lo correcto. Es como uno que ve un poco negro y lo llama negro, pero si ve una gran oscuridad dice que es blanco, o uno que tras probar algo amargo, dice que es amargo, pero si prueba algo muy amargo dice que es dulce, pues de la misma manera sucede a aquellos que no distinguen lo justo y lo injusto. (Mòzi, Libro V-1 y 2) Traducción propia resumida.

Por eso la filosofía de Mòzi es conocida como el Amor Universal, pues nos muestra que la simple convivencia humana «universal» nos lleva de modo natural y como su consecuencia a que nos convenga a todos la cooperación por el bien común, así como la paz y la concordia, y a que todos nos influyamos y apoyemos mutuamente por y para ello, a adaptarnos para el bien de la comunidad. El igualmente Mòzi muestra que, por el contrario, la causa y el origen de la miseria y la guerra entre los humanos es el producto de la «parcialidad», de la toma de decisiones excluyente.

La unidad humana ha de ser republicana

Y así Kant luego, como Zenón, establece como la Primera Clausula Definitiva para la Paz Perpetua que el sistema de estado de la relación humana debe ser republicano, es decir, basado en la res pública o trato público, abierto, de los asuntos comunes, pues todos sabemos lo que es correcto o justo y lo que es injusto e incorrecto, tal como nos ha mostrado Mòzi.

Pero antes de seguir con Kant, conviene añadir algo sobre Sunzi, pues podríamos haber asumido, en un error harto fácil y común, y aún más propio de Occidente, de pensar que el engaño solo refiere a engañar al enemigo, lo que no es así, ni siquiera principalmente, pues la tarea del líder es engañar a su pueblo o súbditos para obtener de ellos el máximo rendimiento para el estado, propiamente la unidad armada -al que entregan el cuerpo, el alma y la vida, para lo que es clave ponerles en la máxima precariedad de modo que estén en necesidad y disposición a darlo todo, hasta la vida misma, como único medio de salir adelante:

將軍之事,靜以幽,正以治,能愚士卒之耳目,使之無知。易其事,革其謀,使人無識,易其居,迂其途,使人不得慮。帥與之期,如登高而去其梯,帥與之深,入諸侯之地而發其機。若驅群羊,驅而往,驅而來,莫知所之。聚三軍之眾,投之于險,此將軍之事也。

“El líder habilidoso conduce a sus hombres como si fueran un solo hombre, quieran o no, de su mano. Su negocio es la discreción y asegurar el secreto; recto y justo, para mantener el orden. Tiene que ser capaz de mistificar a sus oficiales y hombres con informes y apariencias falsas y mantenerlos en total ignorancia. Mediante el cambio inesperado e inexplicado de planes mantiene al enemigo sin conocimiento. Cambiando su campamento y tomando rutas circulares previene que el enemigo anticipe su propósito. En el momento crítico, el líder actúa como uno que ha subido a una altura y da una patada a la escalera que deja atrás. Lleva a sus hombres profundamente en territorio hostil antes de mostrar su mano. Quema sus barcos y rompe sus ollas, como un pastor lleva al ganado, guía a sus hombres de modo que nadie sabe dónde va. Manejar a sus hombres y llevarlos al peligro (precariedad) es la tarea del líder.” Sunzi, El Arte de la Guerra, Libro XI

Este es solo uno de los párrafos entre otros del Arte de la Guerra de cómo el líder tiene que gestionar a sus hombres, poniéndoles en la máxima precariedad, que también consiste en proporcionarles información falsa, mistificarles con figuraciones o como sea para confundirles y desorientarles generándoles así la necesidad de alguien que les guíe, de liderazgo y  este a su vez puede conseguir esa entrega o sumisión máxima de estos para ir a la muerte (matar o morir).

Esto no nos lo cuentan en Occidente, pues a diferencia de Oriente donde Sunzi escribe en privado, en el sistema democrático y público de ciudades griego y romano se utilizan otros recursos para el control, manipulación y embrutecimiento del pueblo, principalmente de la juventud, los recursos principales para la guerra, algo que identificó bien Sócrates, acusado literalmente de «no creer en los dioses de la polis y corromper a la juventud», sobre quien se miente abiertamente en nuestro tiempo; compárese lo que dice la Wikipedia y los libros de texto de secundaria y universitarios de que su filosofía es “solo se que no se nada”, cuando si leemos la Apología, que nos relata su defensa ante el tribunal ante el cargo antedicho, manifiesta por activa y por pasiva que él solo tiene un conocimiento humano, sobre los fines de las cosas, pero no sobrenatural como sus conciudadanos pretenden para saber sobre los dioses (si era tan guapo Apolo realmente o tan larga la barba de Zeus) que las polis, cada una con sus dioses, utilizaban para manipular, desorientar, corromper y embrutecer a la juventud y hacerlos matarse en su nombre. Pues, en efecto, tal conocimiento de dios o los dioses hace dependientes a los que no tienen el contacto con él o su revelación directa y así igualmente los otros no solo quedan desorientados sino sometidos. Por eso la reacción de los cínicos, los seguidores de Sócrates, fue el cosmopolitismo, como forma de la paz, del uso de la verdad o sentido común. Mientras que la polis financió a Platón la academia para encauzar el daño causado por Sócrates y, en efecto, la convivencia humana o toma de decisiones incluyente era realmente imposible en su tiempo.

Kant sabe todo esto, por eso su interés en la razón, común a todos los seres humanos y toda su filosofía gira alrededor de eso, y hoy le hacemos homenaje en su año de aniversario y queremos hacerle también un poco de justicia frente a la tergiversación y engaño con el que se le trata. (Aunque esto es lugar común en las instituciones educativas, así he mencionado arriba el caso de Sócrates, el de Zenón, cuyo libro sin duda fue perseguido y purgado como para que desaparecieran todas sus copias, y a los moístas, los seguidores de Mòzi, también citado arriba, los echó a una gran hoguera junto a sus libros el Primer Emperador cuando unificó China, pero hemos tenido la suerte de que nos han preservado su obra los taoístas oculta en su ‘Patrología’ y solo no hace mucho lo hemos recuperado, y es caso tremendo el feroz y masivo ocultamiento y tergiversación de Cervantes en España, por lo que te recomiendo mi libro El realismo ejemplar del Quijote, de libre disposición en academia.edu.

Kant sabe que la paz es el uso de la verdad, en lugar de las figuraciones y mistificaciones, algo que, como sabían los antiguos cosmopolitas, ocurre con la unidad humana, pues la verdad remite a todos los humanos, mientras que la mentira de las figuraciones es obra e imposición del estado y aneja a su actividad, la guerra, y ese es también el proyecto de Kant, de Zenon, de Mòzi, de Sócrates, de Cervantes.., y la idea de Kant de la paz perpetua se basa en la idea de unidad humana o confederación de repúblicas, donde república, res pública, refiere, como hemos mencionado antes, a la publicidad de las más máximas o propósitos a la hora de tomar decisiones de modo que todos sin excepción estemos avisados y de acuerdo de lo que hacemos en común, de lo que nos concierne junto a los otros.

Pero a Kant ya le había puesto sobre aviso Rousseau en su comentario a la propuesta de Paz Perpetua del abad de Saint Pierre, quién había propuesto sin éxito un parlamento europeo permanente para garantizar la paz en Europa, en el que las disputas se tratarían mediante consenso, arbitrio o juicio, pero nunca mediante guerra. Rousseau dice que el proyecto del abad fue rechazado por:

“la diferencia entre el interés real y el aparente; el primero se encontraría en la paz perpetua, mientras que el segundo en la independencia total (lógico en la unidad armada -algo que les falta entender a muchos pero que explica muy bien Cervantes). Los reyes, o quienes ocupan sus funciones, solo se ocupan de dos objetivos: extender su dominio hacia el exterior y hacerlo más absoluto en el interior. Toda otra meta, se orienta a una de aquellas dos, o únicamente la sirve de pretexto.”

“¿Cómo podría el soberano soportar sin indignación la sola idea de verse forzado a ser justo no solo con los extranjeros sino con sus propios súbditos…..Es fácil entender que la guerra, por un lado, y el despotismo, por otro, se potencian mutuamente…En definitiva, puede darse por sentado que los príncipes conquistadores al menos hacen tanto la guerra a sus súbditos como a sus enemigos…. En cuanto a los contenciosos, ¿puede esperarse que se vayan a someter a un tribunal superior aquellos que se vanaglorian de que su poder es fruto de la espada?… Rousseau, Jean Jacques. Oevres Completes 2, “Projet de Paix Perpetuelle de L’Abbé de Saint Pierre, Editions du Seuil, 1971, Paris, pp. 348-49. (Traducción propia)

Al aspecto republicano de la paz perpetua que prevenga el despotismo, al que Rousseau atribuye la causa de que no se haga la paz o reverso de la guerra, refiere Kant directamente con el Primer Artículo Definitivo de la Paz Perpetua: la condición del gobierno o gobiernos cosmopolitas como republicanos, en su carácter originario de res pública, como Zenón, cuyas características señala Kant son la “libertad”, la “igualdad” y la “dependencia” (la inclusividad de Mòzi), pues este modo de regirnos se contradice con el engaño y con la imposición o forzamiento.

Propongo al lector que lea directamente la cláusula, pero la voy a seguir yo aquí un poco. Añade Kant que el republicano es “el sistema de la clara fuente del concepto de derecho”. Y del concepto de derecho o de su “fórmula transcendental” habla en el Anexo II de la Paz Perpetua, como aquel que “aún desprovisto de todo contenido” define como INJUSTA “aquella acción que afecta al derecho de los otros cuya máxima no admite publicidad”. Y para la Paz Perpetua acaba proponiendo otro principio transcendental de derecho público que reza: “todas las acciones que necesiten publicidad para llevarse a cabo (es decir que no nos son impuestas) puede decirse que concuerdan con el derecho y la política a la vez”. Lo que es precisamente este caso de la propuesta de paz perpetua que tanto Kant como nosotros os proponemos a todos los humanos en el sentido de la toma de decisiones humana pública o incluyente. (pues la diferencia de idioma o cultura no es relevante, los fines son lo relevante) y en ese sentido esa propuesta de paz o unidad humana es lo mismo que el desarme, pues esa misma publicidad de los propósitos o máximas en unidad humana evita, previene y elimina el propósito de daño -el arma, propiamente las unidades armadas, los estados.

Y más allá de esa garantía que nos da la publicidad de las máximas o los propósitos, realmente la sola y simple convivencia como dice Mòzi, nos lleva a todos a todos al uso de la Regla de Oro, trata al otro como quieres ser tratado; a adaptarnos a nosotros mismos, lo que principalmente significa que no solo renunciamos al uso de la violencia sino a la alabanza, la persuasión y el premio a aquellos que más contribuyan a la comunidad y la aporten concordia y armonía que es del beneficio de la comunidad y de la misma manera unos a otros mutuamente nos disuadiremos, reprenderemos a aquel que dañe o tenga propósito de daño a otros o promueva la discordia y le ayudaremos y le persuadiremos frente a tales propósitos o actitudes de una manera consecuente y natural, algo que no podemos superar ahora, pues el arma nos afrenta sin remedio, y por ello fomentamos y necesitamos, por ejemplo, la “ira”, como la de Aquiles, para lanzarla contra el enemigo.

La democracia como la forma de gobierno más despótico

Así, ahora, sin embargo, se nos dice en los institutos y en las universidades que para alcanzar la paz perpetua los estados deben ser demócratas y añaden que a eso se refería Kant con la expresión republicanos, incluso durante muchos años, suplantando el planteamiento de Kant, se ha mantenido la idea y hay miles y miles de publicaciones en los registros de que los países democráticos no pueden hacer la guerra entre sí y que la democracia es el fin de la historia y semejantes afirmaciones sobre la democracia que la han hecho al día de hoy, más que una confesión una superstición. E insisto, es particularmente curioso como la ideología democrática ha hecho de Kant una de sus fuentes teóricas. Sin embargo, lo que Kant explícitamente dice de la democracia es que es el sistema más despótico, el sistema más opuesto al republicano, aquel en el que se se elimina la res pública como podemos ver en España, que no se trata públicamente de cuestiones relativas al bien o interés general sino solo del mayor o menor apoderamiento de los partidos sobre la ideología y de los resortes de poder, con lo que la democracia elimina el concepto de república para considerar la función pública del estado como un bien privado del que lucrarse en competencia con otros. Por ello se manifiesta ciertamente el más opuesto a la república (res pública) y más explícitamente secreto, volcado en la mentira, como asumiendo que todo es mentira -la única cuestión es si son capaces otros de evidenciarla, la manipulación en el uso de argumentos, donde no importa el criterio y todo vale si suma, y la corrupción en el sentido del concepto directo del uso privado de los público.

Ciertamente, podría pensarse que Kant sostiene esta visión de la democracia como despotismo por excelencia ya que no le cabe otro remedio, pues se debe a la constitución del estado en el que el mismo se encuentra, un sistema monárquico, pero lo que nos importa es la precisión de su argumentación y análisis, que nos remite realmente muy bien a lo que vivimos en las democracias, así en las modernas como en las antiguas. Lo expone así Kant (yo no quito ni pongo una coma, solo la negrita -e insisto en invitar al lector a leer la Paz Perpetua de Kant y esta Primera Cláusula Definitiva de la Paz Perpetua):

“Para no confundir la Constitución republicana (como sucede normalmente) con la Constitución democrática, se debe insistir en lo siguiente. Las formas de un Estado (civitas) pueden ser clasificadas por la diferencia entre las personas que poseen el poder supremo del Estado o por la forma de gobierno del pueblo que ejerce su soberano, sea éste quien sea; a la primera se la llama en realidad forma de la soberanía (forma imperii), y sólo tres formas son posibles: aquélla donde una sola persona posee el poder gobernante, o bien algunas personas vinculadas entre sí, o bien todas las que constituyen la sociedad civil en su conjunto (autocracia, aristocracia y democracia, poder del príncipe, poder de la nobleza y poder del pueblo). La segunda es la forma del gobierno (forma regiminis) y concierne al modo basado en la Constitución (el acto de la voluntad general, por la que la masa se convierte en pueblo), por el que el Estado hace uso de la plenitud de su poder: y es, en relación con esto último, o bien republicana, o bien despótica. El republicanismo es el principio de Estado de la separación del poder ejecutivo (del Gobierno) del legislativo; el despotismo es el arbitrario cumplimiento del Estado de las leyes que él mismo ha proporcionado, junto a una voluntad pública tomada por el regente como su voluntad privada. Bajo las tres formas de Estado es la democracia, en el verdadero sentido de la palabra, necesariamente un despotismo, porque fundamenta un poder ejecutivo en el que deciden todos, aunque sea en contra de uno (que de esta manera no asiente), es decir, todos, que a su vez no son todos; lo cual constituye una contradicción de la voluntad general consigo misma y con la libertad. Toda forma de gobierno que no sea representativa es en realidad una no forma, porque el legislador no puede ser en una y la misma persona al mismo tiempo ejecutor de su voluntad (de la misma manera en la que lo universal de la premisa principal de un silogismo no puede ser al mismo tiempo la subsunción de lo particular en la premisa menor); y aunque las otras dos Constituciones de Estado son hasta este punto siempre defectuosas, pues proporcionan espacio a una tal forma de gobierno, es de todas formas posible que adopten una forma de gobierno en concordancia con el espíritu de un sistema representativo, como al menos decía Federico II: que él era sólo el servidor primero del Estado, lo cual es imposible en la Constitución democrática, pues todo el mundo quiere ser soberano. De esta manera se puede decir que cuanto menor sea el personal del poder del Estado (el número de los soberanos), tanto mayor será la representación de los mismos, tanto más concordará la constitución del Estado con la posibilidad del republicanismo, y puede tener la esperanza de, a través de reformas paulatinas, elevarse por fin hacia ella. Por esta razón, llegar a esta única Constitución totalmente jurídica es más difícil en la aristocracia que en la monarquía, y en la democracia, sin embargo, es imposible llegar de otra forma que no sea la revolución violenta. Pero el pueblo tiene un mayor interés, sin comparación, en el modo de gobierno que en la forma de Estado (al mismo tiempo que la mayor o menor adecuación a aquel fin tiene mucha importancia también). A esta forma de gobierno conforme al concepto de derecho, sin embargo, pertenece el sistema representativo, en el cual es posible una forma de gobierno republicana, sin la cual (sea cual sea la Constitución) [el gobierno] sería despótico y violento. Ninguna de las antiguas, así llamadas, repúblicas ha conocido esto, y tuvieron que disolverse efectivamente en el despotismo, que bajo el poder supremo de uno solo es aún la forma más soportable de entre todas.”

Y así es en efecto también que el sistema democrático es el que asume con mayor decisión el estado de guerra, tanto civil como internacional, y como la guerra es el engaño no considera de interés dar cuenta de por qué, sobre que fundamento se toman las decisiones, cuales son los problemas, que alternativas se manejan, etc. (solo se hacen elecciones). Lo vemos en televisión; no hay debates sobre el interés de la nación en una búsqueda sincera de resultados, todos es politiquería deleznable. En países “autoritarios” como Rusia, China, en los que he vivido, aunque creo que sucede así también en Francia me parece, abundan los debates sobre el interés del estado y la nación y las propuestas relativas a la solución de problemas o posibles mejoras, aquí el discurso público refiere solo a la profundización de la democracia sin reparar en contenido alguno -y sus intelectuales y referencias son los que se dedican ese monotema. Igualmente, el estado en esos países no democráticos busca a los mejores, a los más preparados, a los que más pueden aportar a la sociedad, se les reconoce su valía, mientras que aquí en España se les margina del estado y, así también, de la sociedad.

En España, y pienso que en general en los países democráticos, así también parece ser en Alemania, y sobre todo EEUU, el interés general no existe, tan solo el partido que logra el gobierno busca directamente su propio interés y el de su clientela pues en eso ha devenido el interés general, algo contradictorio y absurdo como señala Kant, pues lo consigue precisamente en contra de su oposición y a la búsqueda de su menoscabo para perseverar en el poder sin otro propósito y los intelectuales del país llegan a serlo solo orgánicos por su mayor o menor apoyo “a la democracia”, y a la mejora de esta, como si ello solo fuera el único interés y ningún otro, e insisto, lo peor se manifiesta en las relaciones internacionales.

Nota:

En las escuelas les cuentan a los chicos cosas realmente falsas y contra toda evidencia, sobre todo de la virtud pacífica de la democracia y con ella del progreso histórico, a la que suman en un mismo paquete el avance en los derechos humanos y la abolición de la esclavitud como fruto de ese avance moral humano que se manifiesta en la misma ‘buena’ acción política del estado, engañándoles y engañados los mismos maestros, pues para los antiguos esclavos, como nos dice Cervantes de los soldados licenciados, lo peor es el libre mercado de trabajo que no incluye el mantenimiento y cuidado del cuerpo de estas personas, sobre todo cuando son viejos, que les liberan y se ven en la calle ofreciendo lo que sea con tal de que otro les de algo para vivir. Pero, sobre todo, la esclavitud es muy difícil de mantener en los países que hacen la guerra, como le sucedió a EEUU, y así es que los espartanos tenían dos reyes, y los romanos dos cónsules, uno para mantener a los esclavos bajo control en la ciudad, que de otro modo se quedarían solos con las mujeres y los niños, y el otro para ir de campaña. Y también, como la misma abolición de la esclavitud, en las escuelas se enseña el advenimiento moderno de la democracia como un progreso histórico que nos lleva al bien subidos en la Historia y en miles de años de progreso constante en derechos de humanos y animales -precisamente cuando la extinción, por autodestrucción, o destrucción mutua, está a la vuelta de la esquina.

Y lo mismo la falacia los derechos humanos, apoyarlos es tautológica e implícitamente manifestar, confesar, y someterse al más poderoso, pues solo este, el más armado, puede lógicamente «representarlos», «defenderlos» o «imponerlos», mientras obviamos que inunda el mundo de sangre, pues ambos también, derechos e Historia, son, tautológicamente, la cumbre del progreso y se sirven de esas ideas (figuraciones) para legitimarse. Es así ilustrador también el caso del advenimiento de la democracia moderna. Los ilustrados europeos estaban confusos y descontentos con el despotismo ilustrado del siglo XVIII por sus muchas referencias de los modelos políticos antiguos, pero pensaban que eran válidos para las ciudades, polis antiguas, pero no para los estados modernos ocupando extensos territorios y semejante sistema llevaría a la división del país y a ser presa fácil de los otros estados bien unidos y consolidados, por lo que admiraban esos modelos políticos pero no los consideraban practicables. Fue Rousseau, que tenía un buen entendimiento de la antigüedad e inteligencia, el que les expuso la idea de la ‘voluntad general’, la unidad del estado, basada en la unidad armada, que es indivisible y que la democracia solo pone en liza quien controla el poder en su conjunto, tanto el ejército, como la policía y el ministerio del interior, o las finanzas del estado, aquel que obtenga más del 50% de los votos, pero el poder es indivisible, y más aún, refiriendo precisamente a lo que dice Heródoto en su Historia sobre la superioridad militar de los griegos, les explicó también que el estado democrático era mucho más agresivo, implacable y mortífero, apto y pronto para la guerra que los otros modelos de estado, por una serie de elementos como los arriba mencionados, la mayor precariedad que puede generar el sistema, o, como dice Heródoto, porque los griegos luchaban por lo suyo a diferencia de otros ejércitos que estaban formados básicamente por siervos o esclavos que luchaban por los intereses de otro, algo que el mundo entero comprobó con Napoleón y sus maneras, como el reclutamiento y adoctrinamiento nacionalista, etc., frente a los ejércitos compuestos solo por militares profesionales de las monarquías. De esto aprendió el marxismo y quería extremarlo y llevarlo a la conquista del mundo, como podemos leer bien claro el plan en Engels, pero eso es ya otra historia….

FIESTA DE RECONCILIACION

INVITACIÓN A LA FIESTA DE RECONCILIACIÓN DE LA HUMANIDAD EL 30 DE ENERO DE 2025

Por supuesto que esta invitación es para todas las personas del mundo, pero os propongo a los que os llega este documento que la convoquéis y preparéis como voluntarios, pues no podemos esperar del estado, la unidad armada, ni de las entidades que dependen de él que promuevan esta iniciativa de humanidad y de paz que se manifiesta con la bandera blanca y cuyo propósito es el desarme y la unidad y la concordia humana, pues esto es lo que la reconciliación requiere. Hasta el verano comunicamos la convocatoria y tras el verano preparamos la actividad.

Antes quiero presentarme como promotor de esta iniciativa: mi nombre es Manuel Herranz, presidente de HUM, Human Unity Movement (www.human-unity.org) y esta es una iniciativa y quiero daros alguna información sobre mí mismo que podéis comprobar y también me pongo a vuestra disposición para cualquier cuestión.

En 1987 fui contactado por agentes soviéticos en Berlín que estaban dispuestos a apoyarme, ya que trabajaba activamente por la paz y el desarme al tiempo que escribía mi tesis dostoral sobre Humanidad y Desarme en la FU Berlín. No acepté su propuesta, pues entendí que apoyar la paz en el Oeste resultaba en la ventaja del Este.

Había estudiado filosofía en la UAM, de Madrid, pero a principios de los 80 en el punto álgido de la Guerra Fría lo que más impresionaba era la posibilidad de una guerra nuclear por lo que centré mis estudios en la paz. En 1986, cuando ya trabajaba en mi tesis doctoral, llegué a Berlín Occidental y decidí quedarme y continuar mi investigación y actividades allí. Aparte de filosofía, comencé a estudiar Relaciones Internacionales, chino, árabe y ruso, pues decidí que estos eran las principales lenguas del Este, del Sur y del Norte y tras abandonar Berlín en 1989 viajé y estudié la visión de paz de las principales culturas del mundo.

Ahora que de nuevo tenemos delante el abismo nuclear, considerad un punto de vista muy general: la visión de paz en el Oeste y en el Medio Oriente es que Dios, padre o líder, nos hace a todos los humanos hermanos y hermanas, y la principal visión de paz en China es el trabajo de Mozi, el principal rival de Confucio en el siglo V. AC. La enseñanza de Mozi es llamada La Política del Amor Universal, y cito aquí para dar una idea de su principio: “Quienquiera que critica a otros tiene que tener una alternativa. Criticar sin sugerir como mejorar es como intentar detener una inundación con agua o intentar apagar un fuego con fuego. Será inútil. Por eso Mòzǐ dijo: La parcialidad debe ser sustituida por la universalidad.” Mòzǐ nos muestra como todas las calamidades del mundo surgen de la parcialidad así como el beneficio humano y la imparcialidad han de ser producto de la universalidad, debido a nuestra inteligencia o sentido común que nos lleva a ponernos en lugar del otro y no podemos conformarnos con menos de ser iguales. El problema para Mòzǐ, así como para los cosmopolitas occidentales -la principal escuela de pensamiento tanto en el Imperio Romano como en el imperio helénico que iban desde España hasta India desde el siglo III AC hasta el siglo III DC hasta la difusión del monoteísmo- era como superar la parcialidad de las unidades armadas o estados en un mundo desconocido. Pero hoy que el mundo está a nuestro alcance e interconectado, la universalidad y con ella la paz es posible.

El día 30 de enero de 2025 todos los humanos estamos llamados a manifestar nuestra voluntad de convivencia en paz y a crear un órgano de la Humanidad para el desarme y la toma de decisiones incluyente que prevenga el propósito de daño mediante la cooperación por el bien común y tratando a los demás como quisiéramos ser tratados.

La paz no es la ausencia de guerra, la PAZ es el DESARME

El arma, dada en la naturaleza anterior al ser humano, es el objeto (o intención) de daño, que se nos manifiesta -en la mano del otro, en el filo y la punta de la espada, en la explosividad de la bomba, etc., lo que no es el caso por ejemplo de un cuchillo de cocina o una piedra, que no tienen esa mala intención y no nos alarman. Esa mala intención resulta en la ‘guerra absoluta’, pues las unidades armadas buscan por todos los medios aumentar su capacidad de destrucción del otro y limitársela a él. Se imponen o someten unas a las otras mediante la amenaza de destrucción y cuando la amenaza no es suficiente se hace irremediable la guerra, “la acción o intento de desarmar al enemigo”, por eso, la paz no es (solo) la posible ausencia eventual de guerra sino el desarme, que es al tiempo la cooperación por el bien común.

La bandera blanca es el medio de la reconciliación

Pues el arma, que somete a todo a su servicio y no admite otra opción que ser integrada o enemiga, nos fuerza a todos los humanos a incorporarnos en unidades armadas y estados organizados jerárquicamente, modo con que se anula nuestra voluntad personal y humanidad; por eso, para liberarnos necesitamos la bandera blanca cuyo sentido y efecto es el cese universal de la actividad del arma, tanto dañando como amenazando. Si no somos capaces de manifestar nuestra voluntad humana personal mediante la bandera blanca y somos representados por la unidad armada o el estado o tras “ideas” de nuestro estado de guerra previo, será manifestación de nuestro miedo a la amenaza de los otros y proyección de la nuestra.

El desarme es la reconciliación y la unidad humana

El desarme unilateral -tal como hubiera sido necesariamente en el pasado, no es desarme sino, al igual que la derrota, transferencia de la sumisión y servicio de un arma a otra, pues el desarme requiere la universalidad, algo que solo se da en nuestro tiempo y por eso hacemos esta llamada a la reconciliación universal humana que lo es también del perdón, pues hasta ahora cada persona estaba al servicio del arma sin otra opción, por lo que no podemos responsabilizar a nadie.

No hay otro problema entre nosotros los humanos que el arma cuyo propósito de daño debe ser ocultado, pretextado, mientras que la reconciliación humana es la toma de decisiones incluyente mediante la publicidad de cualquier propósito (de lo que pueda afectar a los otros) que evita y previene el propósito de daño y trata solo el bien común.

Si excluimos el arma todo es para servirnos y así su propósito también implica cuándo, cómo, por quién, etc. debe ser (un recurso) utilizado de la mejor manera. Por lo tanto, la soberanía humana no fuerza ni impone nada, su órgano no es más que un nexo de información primero para el desarme y en general para la cooperación, mientras que la unidad o soberanía humana fomenta la concordia como bien común, algo que ahora nos impide el arma, que nos afrenta.

Obviamente, el desarme pacífico no puede ser impuesto, forzado; ha de ser libre, voluntario, pero cada parte se desarma si todos los demás se desarman también, pues la causa del arma es el (otra) arma. El desarme no es posible para uno u otro, para una o para otra parte, necesita de la cooperación de todos, por lo que el ahorro en armas es un bien común, lo que nos motiva (mutuamente) a tratar al otro como queremos ser tratados, y su resultado es la comunidad humana

El alto el fuego y el cese del desarrollo del arma

Aunque la soberanía de la Humanidad requiere el acuerdo unánime de todos los seres humanos y mientras tanto la paz es acatar la soberanía de nuestro estado, pues la acción unilateral en su seno generaría su reacción violenta, la convocatoria a la reconciliación y la manifestación al mundo de la bandera blanca puede servir para que cese el desarrollo armamentístico y para el alto el fuego (en Ucrania, Gaza, muchos lugares de África, allí donde haya conflicto armado), pues ahora sabemos que la paz es el desarme y la soberanía de la Humanidad, y el apoyo y la previsión de esa soberanía ya cercana facilita el acuerdo para la suspensión de toda hostilidad de inmediato sin otra condición previa.

Human Unity Movement, HUM   Mas detalle: www.human-unity.org o manuelhm@human-unity.org

C/Felipe Solano Antelo 19A, 2°A, Guadalajara 19002, Spain, Phone: +34 656339490 App: @HumanUnity

INTRODUCCIÓN A LA PAZ

Suenan tambores de guerra total en Europa mientras vemos en TV el terrible daño que causa en Ucrania y Gaza (quiero decir que en otros lugares sin relevancia estratégica la TV no nos lo muestra) y, aun así, ni conseguimos el alto el fuego allí ni hallamos manera para que no nos ocurra pronto a nosotros, y quizás a todos, lo mismo o aún peor.

Si preguntamos por la causa de la guerra y tomamos como respuesta lo que se dice en las TVs, o en los periódicos o en las redes sociales, la respuesta abrumadora es un mal comportamiento del otro, el enemigo, aunque también se dice a veces que las guerras las promueve el “complejo militar industrial”, el capitalismo o las élites para lucrarse de ellas, pero la verdad es que la guerra, sobre todo si no es subrogada como habitualmente, y es destrucción mutua (y total) como parece sería el caso actual en ciernes, no puede ser beneficiosa para nadie y, por tanto, no es querida por nadie. Y, sin embargo, no parece evitable.

La guerra es la simple relación del arma consigo misma, es decir, la relación de las unidades armadas cuyo desarrollo, progreso o mejora es una mayor capacidad de destrucción del otro, que es el modo como se imponen o someten unas a otras, de modo que sus intereses son expresamente contrarios, pues cada uno busca armarse tanto como puede y desarmar al otro. Y así la guerra es “absoluta” -es lo que ocurre todo el tiempo, como dice Clausewitz, quien define a las operaciones militares concretas como “el intento o acción de desarmar al enemigo”, punto al que se llega irremediablemente si ninguno es capaz de imponerse al otro mediante la simple amenaza que le aporta la superioridad de los medios de destrucción. Tal cual es el temible caso ahora que la supremacía de EEUU está en entredicho, algo, por cierto, bien conocido como “trampa de Tucídides”, por ser esta situación la que según nos cuenta este llevó a Esparta y Atenas a la guerra del Peloponeso, que duró 50 terribles años, sin propiamente otro asunto en particular entre ellos que el contencioso por hegemonía.

El arma da lugar entre los humanos a la unidad armada (el ejército y el estado), que diferencia a las personas entre aquellos subyugados a su sistema jerárquico, articulado así con el fin explícito y preciso de anular la libertad, voluntad y humanidad no solo a sus miembros sino al resto del mundo a los que tal organización irremediablemente absorbería o sometería -salvo que estén organizados de la misma manera para poder resistirlo (y así incluso absorber o someter al primero también). La cuestión es: toda arma es inmediatamente y sin más incorporada o enemiga.

Ese propósito manifiesto de esclavización universal no puede hacerse público -y más que se hace sin querer y como una cadena de reacciones ineludible que experimenta el político, por lo que se usa el lenguaje representativo y figurativo que necesariamente acompaña a la unidad armada, que nos hace también dependientes de quien lo figura y lo consagra, por el que “confesamos” la “cesión” “voluntaria” de nuestra voluntad a nuestros mandos o representantes que, ciertamente, pueden cambiar mediante votación democrática cada algunos años, pero las personas son aquí irrelevantes, pues unos u otros ocuparán los mismos puestos y funciones de la máquina jerárquica.

Lo que importa final y realmente aquí es que todos, tirios y troyanos, la OTAN o Rusia-China, mantenemos públicamente el absurdo de que la paz es solo la ausencia de guerra ocultándonos de una u otra manera que la guerra es nuestra sumisión al arma, a ese sistema de esclavitud universal que maquinalmente nos fuerza o se nos impone a todos mediante el daño o amenaza de daño anulando nuestra humanidad y nuestra voluntad, de modo que, privados de ella, ni siquiera podemos conformarnos, y dejar de hacer la guerra; más que una contradicción, una locura y una pesadilla.

Sin embargo, todos sabemos, y también tenemos registros en todas las diversas culturas humanas pasadas y presentes del conocimiento de la paz o convivencia humana como tratar a los otros como quisiéramos ser tratados nosotros mismos -y no nos conformamos con menos- y esto implica la inclusividad en la toma de decisiones que se garantiza mediante la publicidad de los propósitos o intenciones de aquello que puede afectar a los demás, con lo que, lógicamente, el propósito de daño se evita y nos lleva a todos al desarme y a la prevención del arma mediante la cooperación con el acuerdo de todos.

Algo que hoy día está felizmente a nuestro alcance, pero para lograrlo tenemos que liberar primero nuestra humanidad convocándola con nuestra bandera, la bandera blanca, cuyo uso o efecto es detener la actividad de y por el arma. Esto es difícil como ya comprendes, pues la bandera blanca se considera (históricamente) rendición, algo que depende de la decisión de la autoridad, y por lo tanto está prohibido su uso -y mal vista además, pero hoy día puede ser una representación personal en las redes sociales sin referencia ya al estado de cada uno y así es que tiene o busca un alcance universal de llamada a todos al desarme sin perjuicio para nadie.

PROPUESTA DE PAZ Y DE COOPERACIÓN A LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS

La paz, si es verdadera, obviamente no puede ser forzada o impuesta, tiene que establecerse como un acuerdo basado en una propuesta pública, por lo que ya es novedad de la presente dirigirse a las personas y no (solo) a los estados, de lo que se sigue también que aceptar el acuerdo de paz es compartir la propuesta, pues sería contradictorio apoyarla y negarle la publicidad, que es el medio para su realización. Y el canal idóneo son las instituciones educativas por su carácter reflexivo y universal.
Esta propuesta de paz es al tiempo una convocatoria o invitación a un Día de Fiesta o Reconciliación de la Humanidad el 16 de noviembre de 2024 en el que se manifieste unánimemente la voluntad humana de paz y se convoque un Congreso de la Humanidad en 2025 que sustituye la toma de decisiones unilateral y la amenaza como modo de relación humana por la toma de decisiones incluyente y pública, abierta al juicio y participación de todos, lo que previene y evita el propósito de daño (que es causa del engaño y el daño) y solo trata del bien común. Aquí sigue la argumentación y la propuesta:
1. La violencia es el efecto (de la existencia) del arma, un objeto y organización cuyo propósito es matar y dañar (obviamente solo a los otros), daño que solo se evita con la sumisión permanente o se contrarresta con otra arma que le haga frente y estas se condicionan mutua y dinámicamente a aumentar su potencia destructiva y sus alianzas tanto como pueden para defenderse unas de otras y también limitar y, si eventualmente se tiene la posibilidad, destruir el arma del otro -lo que es hacer la guerra, ya que el arma no nos deja otra alternativa a los humanos que someter o ser sometido.
2. De modo que la paz no es la ausencia eventual de guerra sino el cese del propósito de daño, pues, no nos engañemos, entre los humanos el propósito de daño es ya daño, pero en el pasado, en mundo ignoto y de habitantes desconocidos, era inevitable, ya que una actitud unilateral de indefensión, una posición desarmada equivale a la derrota, pero hoy podemos, debemos y proponemos reiniciar nuestra relación acordando el cese y la renuncia de todos al propósito de daño mediante la toma de decisiones incluyente.
3. Esa unanimidad contra el arma identifica nuestro interés con el de la Humanidad, pues, del mismo modo que una sola arma resulta inevitablemente en todas las armas del mundo y esclaviza a todos los seres humanos por igual, solo el acuerdo de todos resulta en el cese del propósito de daño y en nuestra universal liberación, así como el uso de los recursos, que ahora sirven al arma, para beneficio humano, por ejemplo, el cese del desarrollo y producción de armas y libera en un año 2,5 billones que son un bien común, pues ninguna parte podría lograrlo unilateralmente. Y esa generación de recursos que se produce con ese cese es una minucia comparada con el desarme que, de hecho, es el medio, vía o camino a la comunidad humana.
Este documento va dirigido a las instituciones educativas, tanto universidades como de educación secundaria, para que la suscriban y apoyen compartiéndola, haciéndola pública entre los estudiantes y coordinándose con otros centros homólogos para enviársela a todos los nacionales y a algunos de otros países que hagan allí lo mismo de modo que podamos alcanzar la paz y celebrar la reconciliación de la Humanidad el 16 de noviembre de este año.

MÁS LUZ

Estás invitado a un Día o Fiesta de Reconciliación de la Humanidad el 16 de noviembre de 2024, para la que solicitamos tu cooperación en la forma que puedas, por lo que si se te ocurre algo, ponte en contacto con nosotros.

Será el día de la consumación de los tiempos, pues el origen o fuente del bien común es la universalidad, la inclusividad (en chino 兼 jian), mientras que la parcialidad o unilateralidad (la exclusión, en chino 别 bie) es el origen del mal, así lo ven y dicen claramente y por igual los cosmopolitas orientales y occidentales, aun sin comunicación alguna entre ellos. Así lo expresa, por ejemplo, Mòzǐ:
“Supongamos que un hombre entra en el huerto de otro y le roba los melocotones y las ciruelas. Al oírlo el público lo condenará; Si lo cogen, lo castigarán. ¿Por qué? Porque daña a otros para beneficiarse él mismo. Pero cuando se trata del gran ataque de los Estados, no saben que deben condenarlo. Al contrario, lo aplauden, calificándolo de justo. ¿Se puede decir que esto es saber la diferencia entre justo e injusto? Si hubiera un hombre que al ver algo un poco oscuro dijera que es negro, pero al ver mucho dijera que es blanco; entonces deberíamos pensar que no sabe distinguir entre el blanco y el negro. (Libro V – Contra la Guerra Ofensiva)

Pero ese conocimiento no fue suficiente para la paz o inclusividad, que se intentó establecer mediante religiones o ideologías que necesitan líderes o guías y tienen que ser enseñadas e impuestas, pues no se basan en un sentido o conocimiento natural como el expuesto por los cosmopolitas sino que se confiesan y son así realmente un obstáculo para la paz, tal como vio Sócrates, y por ello sostiene Kant también que la prueba de la búsqueda del bien común es la publicidad de la toma de decisión y no el secretismo del estado.

Pero El Quijote nos muestra que la parcialidad o exclusión es, en realidad, la forma de relación del arma consigo misma a la que los humanos estamos esclavizados, pues siendo el arma para matar o dañar al otro, la única paz que admite su existencia es poner todo bajo un dominio piramidal o jerárquico y la manifestación de ese dominio es precisamente hacernos confesar, por lo que la paz o inclusividad es el desarme, cuya expresión y medio es la bandera blanca.

Por eso, la Reconciliación humana es el cese total de la actividad del arma -el alto el fuego, y el cese del servicio humano al arma que es el el trabajo, la inversión y la dedicación al desarrollo y expansión del arma y así el Día de la Reconciliación de la humanidad sirve para aseguramos que ese entendimiento se hace universal y también es así la convocatoria de un órgano o sistema humano para la coordinación o gestión del desarme, pero también este conocimiento puede y debe servir YA como medio de entendimiento para que hagan el alto el fuego ya los que ahora están en guerra, como muchas partes de África, Gaza y Ucrania.

Esta propuesta es pública, sincera y abierta, pues busca cándidamente el bien para todos y también la cooperación de todos sin distinción jerárquica ni estatal para acabar con el arma, y quien tenga dudas o quiera refutarla, que se exponga públicamente, pero asumir que solo somos una parte del arma a la que pertenecemos y que solo los que representan esa arma son los que deben hacer o gestionar la paz es obviamente absurdo. Si bien es cierto que no tenemos medios de difusión, solo el conocimiento y la voluntad de lograr la paz y la libertad que esta a nuestro alcance porque es algo que, en efecto, solo puede hacerse entre todos, pero aquí estamos ya todos.

DECLARACIÓN DE LA PAZ

La paz es convivir en lugar de seguir divididos en unidades armadas o estados soberanos tomando decisiones unilaterales que, inexorablemente, lleva a la confrontación. Por eso, te invitamos a ti y a todo el mundo a celebrar un Día de la Humanidad el 16 de noviembre de 2024 en el que manifestar nuestra decisión de convivir en paz. Ahora todavía es el estado el que difunde la información según su alineamiento e ideología, por eso, te ruego encarecidamente y por favor que ayudes a difundir esta llamada de la humanidad a la Humanidad. Creo que estas pocas líneas que siguen bastan para nuestro entendimiento, por tanto, por favor, comparte este mensaje, preferentemente por email con copia a info@human-unity.org y así podremos saber quién está dispuesto a cooperar en los siguientes pasos y quedará registro de la actitud de cada uno al ser interpelado por la paz.

La violencia como forma de relación humana generalizada es la amenaza de sumisión o muerte, el efecto (de la existencia) del arma, un objeto para matar -obviamente a los otros, lo que nos fuerza a todos a desarrollarla tanto como sea posible y a menoscabar y, eventualmente, a destruir la del otro, hacer la guerra. Por lo que la paz no es la ausencia casual y momentánea de guerra sino la libertad, el cese de la amenaza o, concretamente, el desarme, cuya condición es la inclusividad o universalidad de la voluntad de convivencia en paz, de modo que el arma resulta en el absurdo de ser un objeto para matarse o dañarse uno a sí mismo o en que la destrucción mutua sea autodestrucción, etc. Otra demostración es que el llamado “dividendo de la paz” es indivisible; el ahorro del gasto en armamento solo lo podemos lograr entre todos y es imposible para las partes por separado, y, finalmente, la consecuencia del desarme es el mayor bien, la comunidad humana.

El 16 de noviembre los humanos estamos invitados a manifestar nuestra voluntad de convivencia en paz, pero ya desde ahora asumimos responsabilidad por la suspensión de todo desarrollo y actividad con el arma para esa fecha en conversación con los otros, pues es el arma lo que nos divide y solo con el arma en suspenso podremos el mismo día 16 convocar también la celebración en 2025 de un Congreso de la Humanidad que se responsabilice por el desarme y la seguridad común humana y que aplique justicia recompensando a quien más contribuya al bien común. Y así proponemos que $2,5 billones del ahorro en armamento en un año se repartan entre quienes difundan esta propuesta de convivencia en paz, incluidos los patrocinadores de la Fiesta y el Congreso, si bien entendemos que sin el efecto del arma la convivencia nos lleva a asumir como propio el interés de la Humanidad sin más incentivo.

Invitamos ahora a todos los Ayuntamientos, universidades e Institutos de Enseñanza Secundaria de todo el mundo a declararse Amigos de la Humanidad apoyando la Fiesta de la Humanidad e invitando a sus homólogos. Con la universalidad, el actual sistema de amenaza como modo de relación humana puede y debe ser sustituido por la publicidad de la toma de decisiones, abiertas al juicio y participación de todos, pues la prueba de una buena voluntad -una que busca el desarme o bien común- es que la publicidad es el medio o recurso para realizar algo. (Son muchas las señales de la Historia sobre nuestro momento, pero aquí particularmente invito a la lectura del último capítulo o Anexo II de la Paz Perpetua de Kant).

ARRIBA LA BANDERA BLANCA, ABAJO LA GUERRA

No podemos seguir consintiendo el genocidio, el sufrimiento y la miseria que padecemos, que se soluciona con solo convivir, modo en el que la destrucción es autodestrucción y, por tanto, tiene la oposición de todos y cada uno de nosotros. Y, ¿Cómo vamos a hacerlo? Con la verdad.

Hasta ahora estábamos obligados todos a mentir y de mentira la guerra se atribuye a “diversas causas, tanto económicas, culturales religiosas, etc.” -léase la Wikipedia o consúltese la IA o la ONU o la UNESCO, porque para hacer la guerra el ser humano necesita diferenciarse figurativamente, ya sea entre demócratas y autoritarios (caso de la guerra en Ucrania), entre judíos y musulmanes (caso de Palestina), entre sunitas y chiítas (caso de Yemen) y así sucesivamente…., cuando realmente es el arma la que hace confesar semejantes figuraciones, que no tienen asiento en el sentido común y por ello se enseñan en las escuelas y se inventan los rituales.

Esa condición y actitud ha sido inevitable en el pasado, pues, así como un arma genera o es todas las armas posibles del mundo, en un mundo desconocido poner al arma en cuestión era cuestionar sobre todo a un estado, a una unidad armada, que es la forma del arma entre los humanos, y resultaba en debilitarlo para la guerra, pues la guerra es la “vida del estado”, como dice Sunzi en la primera línea del Arte de la Guerra. Pero hoy día en nuestro entorno globalizado es posible usar la verdad, declarar que la causa de la guerra es el arma, pues es el arma la causa de que no tengamos otra opción que la destrucción, y la destrucción mutua no puede ser nuestra elección ya que es precisamente el peor modo de resolver cualquier diferencia. Pero ni siquiera es eso, el hecho es que el arma nos fuerza a desarrollarla, invertir y trabajar con todos los recursos para aumentar nuestra capacidad de daño y a perjudicar y destruir esa capacidad en los otros, y eso es hacer la guerra.

Cada persona, cada uno de nosotros, es depositario del sentido común, por el que cada uno sabe como sus acciones afectan a los otros (Sócrates), para el que no es necesario ir a la escuela, y usarlo es ser partidario de la paz; basta pensar en el instrumento de la paz, la bandera blanca que pone en suspenso al arma, algo que ya vio claramente Cervantes, quien declara que «es lo mesmo las armas que la guerra» y nos muestra la bandera blanca discretamente en El Quijote, tanto en la Primera como en la Segunda Parte, aun sabiendo que todavía no se podía hacer uso de ella pues el mundo de su tiempo aún no estaba interconectado como ahora, pero ya había mostrado sus límites y el día de hoy era cuestión de tiempo.

El problema que tenemos que resolver todavía es que la verdad no puede esperarse de los líderes políticos cuya tarea es todavía servir al arma, pues el propósito de daño no puede ser hecho público (vease, por ejemplo, el Anexo II o último capítulo de la Paz Perpetua de Kant), mientras que la convivencia que proponemos no es la de la ONU sino de la Humanidad sin discriminación de nacionalidad, y eso es también sin discriminación de rango. Sí, tenemos que ser las personas las que hagamos uso de nuestro sentido común, las que alcemos la bandera blanca para poner en suspenso al arma y eso no pueden hacerlo los que llevan al hombro una bandera coloreada. Y no os preocupéis que el estado no se va a sentir ya amenazado por la bandera blanca pues se la exponemos a todas las armas, lo que no da ventaja a ninguna, que es lo único que la estúpida arma percibe.

Y nosotros no nos hagamos los tontos, que no lo somos realmente, todos sabemos que un arma no se hace para matarse uno a sí mismo, se hace solo para matar al otro, y eso es lo que nos “divide” o “separa” por lo que no “convivimos” y nos lleva a la guerra, ¿a quién queremos engañar entonces? ¿Lo tengo que ilustrar? Desplegar los soldados de la OTAN en las fronteras de Rusia no es amistoso ni “neutral” ni “casual” o la intensa fabricación y rápido desarrollo de armas de todo tipo por parte de China tampoco.  No pretendamos trabajar para el mal, para dañar a otros y disimular, cerrar los ojos, y esperar que no tenga consecuencias. Es la hora de la verdad, es la hora del desengaño, de que la Humanidad despierte de su pesadilla y comencemos a convivir compartiendo lo primero la verdad; que el mal es el arma, aunque la misión de la ONU sea ocultarlo y disimularlo; que las grandes potencias son las que distribuyen las armas clave a los bandos opuestos.

Por eso levantamos la bandera blanca convocando un día de la Humanidad el 16 de noviembre de 2024, y quien la acepta hace el alto el fuego y se libera de su esclavitud al servicio y desarrollo del arma. Cuento contigo, pues tú eliges ahora.

EL BIEN COMÚN

Hacer el mal -es decir, dañar a otros- no nace de la voluntad humana sino de la existencia del arma en la naturaleza a la que los seres humanos tuvieron que adaptarse, tratando de hacerla lo más mortífera posible y organizándose en unidades armadas.

El arma es la causa de la guerra (un objeto para matar y no otra cosa), cuyo objetivo siempre es, como dice Clausewitz, desarmar/destruir las armas del enemigo para ponerlo o mantenerlo a merced (que es el efecto normal del arma sobre los humanos que anticipan la muerte).

Una prueba clara de que el mal es involuntario es que la destrucción mutua es obviamente la peor manera de resolver las diferencias, pero siendo esta una opción se transforma en la única y realmente el arma misma es la causa de la división y la diferencia humana.

Y el alto el fuego, pese a lo beneficioso que es para ambos bandos en contraste con la destrucción mutua, no cabe ser sino solo un momento de rearme, porque otra cosa sería a ofrecer al enemigo lo que precisamente se propone conseguir con la guerra, desarmar al otro.

EL BIEN COMÚN

Ahora, la paz se sigue entonces de la simple coexistencia o unidad humana, de la toma de decisiones incluyente que, consecuentemente, previene y evita el arma, o lo que es lo mismo: genera el bien común, pues el dividendo de la paz/del desarme es indivisible, lo mismo que un arma resulta en todas las armas posibles del mundo.

Por ejemplo, el ahorro de los 2,5 billones que se gastan al año en desarrollo armamentístico son un bien común, pues no pueden ser generados por uno, ni por una parte, ni por la otra, sino por la Humanidad. Y esos 2,5 billones son una nimiedad en el dividendo total de la paz, que es la comunidad humana.

LA PAZ AHORA

Pero, hay que entender que, así como la condición del bien común es la universalidad, esta no ha sido posible hasta nuestro tiempo. Y aunque personas discretas y sabias del pasado han tenido entendimiento del bien común o de la paz como inclusividad, cosmpolitismo, humanidad o universalidad, como su propuesta no podía tener alcance universal, la publicidad de su percepción solo debilitaba a su propio estado, por lo que este no ha consentido y ha ocultado o tergiversado esta comprensión y por eso no tenemos noticia pública de la paz. (El efecto -virtual- del arma, es el tema del Quijote, por ejemplo, y este vínculo espiritual humano lo ve, por ejemplo, Mozi, quien dice que el Amor Universal, que es como se llama su doctrina, es la Voluntad del Cielo, voluntad no en el sentido de ordenanza sino que es en la disposición que nos pone ese vínculo espiritual o virtual que va más allá del hecho, de que, por ejemplo, el arma puntualmente mate pero virtualmente nos afecta todo el tiempo privándonos de libertad y de medios). Y los moístas ven también que el problema principal que ellos encaraban era no saber los límites del mundo o si los tiene….por eso se tenían que conformar en decir que era la Voluntad del Cielo.

Pero obviamente la ignorancia sobre los límites del mundo ya no es el caso hoy, por lo que, dado nuestro alcance universal, podemos y debemos mostrar lo que es la paz a los demás y dejar de contribuir al mal, la agresión, el sufrimiento y la miseria continúen como si no hubiese alternativa como en el pasado. Y la difusión de lo que es la paz: la convivencia, unidad humana o toma de decisiones incluyente, es todo lo que se necesita para lograrla pues, por lo demás, la propuesta es abierta, transparente, sincera, responsable, como no puede ser de otro modo lo que trata el bien común.

DA LA PAZ

Para su práctica, convocamos un Congreso de Unidad o Humanidad en 2025, precedido por un Dia de la Humanidad en 2024 fecha tope en el que las fuerzas armadas del mundo hayan cesado su actividad y desarrollo, de modo que todas las personas puedan participar en la preparación y organización abierta y transparente del Congreso, pues si nos mantenemos al servicio del enfrentamiento y desarrollo opuesto de las armas, el Congreso sería como la ONU, una representación (jerárquica) de las unidades armadas, pero no de la Humanidad.

El Congreso se asegurará de que la toma de decisiones humana sea incluyente, lo que quiere decir básicamente que sea pública, incluso aunque la mayoría sean subsidiarias, es decir, las toman aquellos a los que les conciernen. Y, principalmente, el Congreso asume responsabilidad por la seguridad humana común y sirve de medio en el proceso de desarme o creación del bien común, finalmente de la comunidad humana. También puede inicialmente hacer justicia humana, recompensar a quien más beneficie a los demás y a la Humanidad, pero en ese nuevo entorno de unidad, nos adaptaremos igualmente a él y, debido a la influencia mutua y a nuestra natural inclinación a ponernos en lugar del otro, asumiremos el interés de los otros y de la Humanidad como propio.

ENSEÑA LA PAZ

La paz llega porque nos pone ante una elección muy fácil; el bien o el mal. Basta pensar, comprender y compartir qué es la paz, comprender que la consecuencia de un arma son todas las armas posibles y que el arma nos enfrenta y hace a todos los humanos por igual sus esclavos y que la unidad humana o inclusividad universal genera el bien común, no mediante la imposición, ni es uniformidad, es la liberación mutua y universal del mal, del arma.

¿Quién puede preferir el mal que lo es para todos por igual y, por tanto, también para sí mismo? ¿Quién fabricará entonces un arma o quién permitirá que otro la fabrique o quién permitirá que algunos se organicen en unidades armadas? Y quien entiende la paz, que esta es posible, ¿no se se la enseñará a los otros?

 

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