Qué ha cambiado desde la Guerra Fría: La Gran Muralla y el Caballo de Troya.

He ido a Berlin 35 años después de haber estudiado en la Universidad Libre de Berlin (FUB). Había sido activista por la paz o desarme en la UAM de Madrid impactado por la posible guerra nuclear a principios de los 80, punto álgido de la Guerra Fría, y cuando llegué a Berlín en un viaje de dos semanas me quedé impresionado por el entusiasmo y las actividades a favor de la paz y desarme y decidí quedarme confiando que mi esfuerzo tuviera más fruto (y a veces pienso que lo conseguí). Acabo de visitar la FUB y sus estudiantes se preocupan ahora de que los alquileres son altos, piden servicios psicológicos para todos y lo único con tono político es una convocatoria para manifestarse contra la derecha (“gegen rechts”).

Más tarde, he visitado la Universidad Humboldt, en su mástil la bandera ucraniana y en su gran vestíbulo un ‘bosque’ de columnas cada una bajo el título: CERTIFICADO SIN USO y la foto de la cara de un fallecido, sus estudios y los detalles de su cruel muerte a manos los de los rusos en la “invasión no provocada de la Rusia del criminal Putin”.

Si Putin es un autócrata y los jóvenes rusos también están muriendo debido a su cruel y maligno despotismo, esos jóvenes rusos deberían ser recordados en ese bosque del vestíbulo de la Humboldt. Esto no es un juego de palabras, el despotismo y la guerra es lo mismo, son los dos lados de la misma moneda, pues el despotismo es la forma del arma entre los humanos; la jerarquía o relación de total desigualdad que solo admite la relación violenta e inhumana, y que fuerza a matar y dañar, ¿por qué entonces pretender que solo Rusia es despótica y el Oeste, y cada uno de los países occidentales, no lo es? ¿Acaso no es una unidad armada cada estado?

En mi opinión, lo que ha cambiado tras la Guerra Fría hasta ahora en la FUB (seguramente en la Humboldt poco o nada) es que entonces la FUB tenía por objeto, como todo en Berlín Occidental, provocar al bloque del Este con su “libertad” para iniciativas que no surgían del estado como en el bloque del Este, tales como la visualización del feminismo, homosexualidad, el deterioro del medio ambiente, la paz, el desarme, etc., o, sobre todo, con su riqueza (precisamente he oído que cierra KDW – Kaufhaus des Westen – similar al de Harrods en Londres, creado para despertar la envidia consumista en el Este) así como, en general, la profusión de productos de consumo que hacían de Berlín un sueño para los ‘ossies’.

Este es el modo como la democracia liberal, introduce su caballo de Troya y vence globalizándose con la ventaja de poder imprimir dólares y poder comprar cualquier cosa de interés, incluidos los medios de comunicación y formación política, frente a la cerrazón y rechazo de los otros países cada vez más autoritarios o iliberales, violadores de derechos humanos, etc., tal como sucedió en China, donde Mao cerró el paso a las potencias que habían establecido allí sus intereses en la época del Kuomintang, Partido Nacionalista, ahora en Taiwan, al que Mao acusaba de no ser suficientemente nacionalista, y así sucedió también en Rusia, donde la crisis del año 98 supuso un punto de inflexión en el paso de la apertura democrática liberal de Yeltsin al mayor control estatal con Putin hasta su autoritarismo/nacionalismo actual.

Ciertamente que los líderes occidentales creen y fuerzan a creer y confesar mediante elecciones (plebiscito) que esa es la forma real de ‘progreso’, ya que no hay otra alternativa -la paz es algo ‘imaginario’, ‘falso’, y solo nos cabe el ‘progreso material (y el progreso de los derechos en la historia) aunque se mantiene exactamente la misma desigualdad y abuso o más que desde que el estado comenzó a existir. ¡Pero, un momento¡ Resulta que ese mismo era el diseño estratégico, y la misma buena intención del comunismo; utilizar igualmente el caballo de Troya o quinta columna de la clase obrera en todos los países para establecer un sistema unificado del mundo momento en el que se logra la máxima paz o, en cualquier caso, máximo dominio del hegemón, entonces la Unión Soviética (y es a eso a los que se oponen Hitler, quien señala bien que ese fue el motivo del armisticio alemán en la Primera Guerra Mundial, y Mussolini, un ex socialista. Y resulta que ese mismo era el proyecto de Napoleón, conquistar el mundo para extender la democracia, cuyos seducidos por el en España se les llamaba «afrancesados», o la monarquía hispánica, que iba con sus misioneros para esas gestiones, o del sistema confuciano chino, del Islam, es el proyecto de cada imperio, la conquista o dominio total basado más que en la conquista en la penetración ideológica, el engaño del caballo de Troya o tal como en la figura del yin y el yang, la parte blanca tiene un punto negro y la negra un punto blanco, y utilizar esos puntos de apoyo en la parte contraria es como se logra la conquista.

Recuerdo que ya el día mismo que se lanzó HUM en la Casa del Reloj de Madrid de Arganzuela el 3 de febrero de 2018, una señora, extraordinariamente inteligente, sensible discreta (la madre de Azucena) me preguntó que cual era la diferencia entre el proyecto de HUM y el de Alejandro Magno, pues Alejandro propagaba este propósito de unidad humana como medio de la paz y tomaba sus decisiones políticas y aun personales de acuerdo con él y las proclamaba a bombo y platillo. Pues bien, la respuesta es fácil, la diferencia es que si la ideología está al servicio del arma, no se puede producir un momento en el que prescinda de ella, incluyo si el mundo entero queda un día bajo un único mando, como casi lo ha sido EEUU recientemente, o igualmente se engaña China con su visión, basada en el Confucianismo, de un mando unificado y benevolente sobre el mundo que impone o facilita la paz jerárquica, pues un arma son todas las armas opuestas posibles y un arma es un arma incorporada e implica la desigualdad jerarquía o injusticia absoluta que impide la humanidad y el sentido común y solo permite la relación violenta. ¿Cómo pueden las armas traer paz, si es lo mismo el arma que la guerra?

Por eso, amigos, insisto una vez más que la paz es nuestra responsabilidad como personas, como seres humanos, y no como miembros del arma, de la jerarquía, sea en la posición o rango que sea y no es algo difícil, pues se trata, no ya de de revelar o explicar algo claro, sino solo de llamar la atención sobre el arma y pedir o incluso exigir a los demás seriedad en esto y no ocultarse tras molinos de viento, ideologías, humo, pues está a la vista y es obvio para cualquier sentido común que tenemos que unirnos contra ella para desarmarnos, para vivir de acuerdo con nuestra humanidad, con nuestro sentido común que es la forma que tenemos de entendernos -algo que ciertamente en el pasado era inviable y, por tanto, también, realmente más confuso, pero que ahora tenemos a nuestro alcance convocando a la reconciliación de la Humanidad el 30 de enero de 2025.

DE LA GUERRA A LA PAZ

EL ARTE DE LA GUERRA DE SUNZI Y EL ARTE DE LA PAZ HOY

Comparto la Presentación de un curso que voy a impartir online en CEDEGYS

(Ni que decir tiene que si os animáis o conocéis a quien le puede interesar, sois bienvenidos)

El Arte de la Guerra

El Arte de la Guerra de Sunzi comienza así:“兵者,国之大事,死生之地,存亡之道,不可不察也。””La guerra es el gran asunto del estado, su vida o su muerte, el camino a su salvación o su ruina, por lo que es su prioridad”. Y añade: 兵者,诡道也 “El arte de la guerra es el engaño”, pero, en contra de lo que podría pensarse, no se engaña solo al enemigo, sino principalmente al pueblo, al que se sitúa en la precariedad como medio para su manipulación o gestión y del que se necesita y busca además que ponga voluntariamente su vida en manos del líder. Al compararlo con La Ilíada, de la misma época, igualmente dedicado a la guerra y con el mismo carácter fundante para la civilización occidental vemos que generalmente el engaño en Occidente se basa la figuración, mientras que en Oriente en la ocultación. Pero, por ello, sabemos que la paz ha de buscarse en la verdad, en el desengaño y el desvelamiento.

El Arte de la Paz

La paz no es (solo) la ausencia de guerra sino el desarme, pues el mal -el propósito de daño y la injusticia- es el arma, que no es causa de la guerra sino, como dice Cervantes “lo mismo que la guerra”.

El arma es la injusticia, porque la necesaria pertenencia humana a un arma (unidad armada o estado) se hace mediante incorporación en un sistema de total desigualdad o jerarquía, que se generaliza y agudiza mutua y universalmente, pues estamos forzados todos a organizarnos de esa forma, so pena de ser absorbidos o sometidos en la parte más baja de otra pirámide.

La existencia del arma es la guerra absoluta, ya que un arma equivale a todas las armas posibles y a las más dañinas posibles, y cuando la amenaza entre ellas no es decisiva para establecer el sometimiento o rango se sigue la guerra (caliente) –“el intento o acción de desarmar al enemigo”, según dice Clausewitz.

El arma es por sí misma (o unas armas por otras), no depende del ser humano, al que no le cabe más que incorporarse o someterse a (la finalidad del arma) el mal y matar (o morir sobre todo como desertor) de modo que la unidad armada se extiende y consolida principalmente en función de la geografía que pone límites entre ellas.

La condición de la paz o desarme es la participación de todos y cada uno de los humanos, universalidad de la que se carecía en el pasado en un mundo ignoto e incomunicado y, en consecuencia, el entendimiento de la paz como relativa a la humanidad ha sido perseguido, ocultado y tergiversado, pues solo debilitaba al estado, pero hoy es ya posible en nuestro mundo globalizado. Aunque, ciertamente, el estado (la violencia) no puede ser agente de la paz, pero tampoco se opone, pues solo tiene sensibilidad mecánica, relativa a la fuerza.

En ausencia de violencia, la gestión tanto del desarme -que es la unión o universalización de la humanidad- así como nuestro ‘gobierno’, consiste y tiene su garantía en la publicidad de las intenciones o propósitos de lo que afecta/concierne a los demás (comenzando con este), pues, salvo las armas, todo es para servirnos y acorde con el sentido común. Dado que un arma son todas las armas y para el desarme es necesario el acuerdo y la participación de todos los seres humanos sin excepción, así se genera indivisible el bien común, tanto de lo que de inmediato ahorramos en armas como en el resultado del desarme, que es la Comunidad Humana.

FIESTA DE RECONCILIACION

INVITACIÓN A LA FIESTA DE RECONCILIACIÓN DE LA HUMANIDAD EL 30 DE ENERO DE 2025

Por supuesto que esta invitación es para todas las personas del mundo, pero os propongo a los que os llega este documento que la convoquéis y preparéis como voluntarios, pues no podemos esperar del estado, la unidad armada, ni de las entidades que dependen de él que promuevan esta iniciativa de humanidad y de paz que se manifiesta con la bandera blanca y cuyo propósito es el desarme y la unidad y la concordia humana, pues esto es lo que la reconciliación requiere. Hasta el verano comunicamos la convocatoria y tras el verano preparamos la actividad.

Antes quiero presentarme como promotor de esta iniciativa: mi nombre es Manuel Herranz, presidente de HUM, Human Unity Movement (www.human-unity.org) y esta es una iniciativa y quiero daros alguna información sobre mí mismo que podéis comprobar y también me pongo a vuestra disposición para cualquier cuestión.

En 1987 fui contactado por agentes soviéticos en Berlín que estaban dispuestos a apoyarme, ya que trabajaba activamente por la paz y el desarme al tiempo que escribía mi tesis dostoral sobre Humanidad y Desarme en la FU Berlín. No acepté su propuesta, pues entendí que apoyar la paz en el Oeste resultaba en la ventaja del Este.

Había estudiado filosofía en la UAM, de Madrid, pero a principios de los 80 en el punto álgido de la Guerra Fría lo que más impresionaba era la posibilidad de una guerra nuclear por lo que centré mis estudios en la paz. En 1986, cuando ya trabajaba en mi tesis doctoral, llegué a Berlín Occidental y decidí quedarme y continuar mi investigación y actividades allí. Aparte de filosofía, comencé a estudiar Relaciones Internacionales, chino, árabe y ruso, pues decidí que estos eran las principales lenguas del Este, del Sur y del Norte y tras abandonar Berlín en 1989 viajé y estudié la visión de paz de las principales culturas del mundo.

Ahora que de nuevo tenemos delante el abismo nuclear, considerad un punto de vista muy general: la visión de paz en el Oeste y en el Medio Oriente es que Dios, padre o líder, nos hace a todos los humanos hermanos y hermanas, y la principal visión de paz en China es el trabajo de Mozi, el principal rival de Confucio en el siglo V. AC. La enseñanza de Mozi es llamada La Política del Amor Universal, y cito aquí para dar una idea de su principio: “Quienquiera que critica a otros tiene que tener una alternativa. Criticar sin sugerir como mejorar es como intentar detener una inundación con agua o intentar apagar un fuego con fuego. Será inútil. Por eso Mòzǐ dijo: La parcialidad debe ser sustituida por la universalidad.” Mòzǐ nos muestra como todas las calamidades del mundo surgen de la parcialidad así como el beneficio humano y la imparcialidad han de ser producto de la universalidad, debido a nuestra inteligencia o sentido común que nos lleva a ponernos en lugar del otro y no podemos conformarnos con menos de ser iguales. El problema para Mòzǐ, así como para los cosmopolitas occidentales -la principal escuela de pensamiento tanto en el Imperio Romano como en el imperio helénico que iban desde España hasta India desde el siglo III AC hasta el siglo III DC hasta la difusión del monoteísmo- era como superar la parcialidad de las unidades armadas o estados en un mundo desconocido. Pero hoy que el mundo está a nuestro alcance e interconectado, la universalidad y con ella la paz es posible.

El día 30 de enero de 2025 todos los humanos estamos llamados a manifestar nuestra voluntad de convivencia en paz y a crear un órgano de la Humanidad para el desarme y la toma de decisiones incluyente que prevenga el propósito de daño mediante la cooperación por el bien común y tratando a los demás como quisiéramos ser tratados.

La paz no es la ausencia de guerra, la PAZ es el DESARME

El arma, dada en la naturaleza anterior al ser humano, es el objeto (o intención) de daño, que se nos manifiesta -en la mano del otro, en el filo y la punta de la espada, en la explosividad de la bomba, etc., lo que no es el caso por ejemplo de un cuchillo de cocina o una piedra, que no tienen esa mala intención y no nos alarman. Esa mala intención resulta en la ‘guerra absoluta’, pues las unidades armadas buscan por todos los medios aumentar su capacidad de destrucción del otro y limitársela a él. Se imponen o someten unas a las otras mediante la amenaza de destrucción y cuando la amenaza no es suficiente se hace irremediable la guerra, “la acción o intento de desarmar al enemigo”, por eso, la paz no es (solo) la posible ausencia eventual de guerra sino el desarme, que es al tiempo la cooperación por el bien común.

La bandera blanca es el medio de la reconciliación

Pues el arma, que somete a todo a su servicio y no admite otra opción que ser integrada o enemiga, nos fuerza a todos los humanos a incorporarnos en unidades armadas y estados organizados jerárquicamente, modo con que se anula nuestra voluntad personal y humanidad; por eso, para liberarnos necesitamos la bandera blanca cuyo sentido y efecto es el cese universal de la actividad del arma, tanto dañando como amenazando. Si no somos capaces de manifestar nuestra voluntad humana personal mediante la bandera blanca y somos representados por la unidad armada o el estado o tras “ideas” de nuestro estado de guerra previo, será manifestación de nuestro miedo a la amenaza de los otros y proyección de la nuestra.

El desarme es la reconciliación y la unidad humana

El desarme unilateral -tal como hubiera sido necesariamente en el pasado, no es desarme sino, al igual que la derrota, transferencia de la sumisión y servicio de un arma a otra, pues el desarme requiere la universalidad, algo que solo se da en nuestro tiempo y por eso hacemos esta llamada a la reconciliación universal humana que lo es también del perdón, pues hasta ahora cada persona estaba al servicio del arma sin otra opción, por lo que no podemos responsabilizar a nadie.

No hay otro problema entre nosotros los humanos que el arma cuyo propósito de daño debe ser ocultado, pretextado, mientras que la reconciliación humana es la toma de decisiones incluyente mediante la publicidad de cualquier propósito (de lo que pueda afectar a los otros) que evita y previene el propósito de daño y trata solo el bien común.

Si excluimos el arma todo es para servirnos y así su propósito también implica cuándo, cómo, por quién, etc. debe ser (un recurso) utilizado de la mejor manera. Por lo tanto, la soberanía humana no fuerza ni impone nada, su órgano no es más que un nexo de información primero para el desarme y en general para la cooperación, mientras que la unidad o soberanía humana fomenta la concordia como bien común, algo que ahora nos impide el arma, que nos afrenta.

Obviamente, el desarme pacífico no puede ser impuesto, forzado; ha de ser libre, voluntario, pero cada parte se desarma si todos los demás se desarman también, pues la causa del arma es el (otra) arma. El desarme no es posible para uno u otro, para una o para otra parte, necesita de la cooperación de todos, por lo que el ahorro en armas es un bien común, lo que nos motiva (mutuamente) a tratar al otro como queremos ser tratados, y su resultado es la comunidad humana

El alto el fuego y el cese del desarrollo del arma

Aunque la soberanía de la Humanidad requiere el acuerdo unánime de todos los seres humanos y mientras tanto la paz es acatar la soberanía de nuestro estado, pues la acción unilateral en su seno generaría su reacción violenta, la convocatoria a la reconciliación y la manifestación al mundo de la bandera blanca puede servir para que cese el desarrollo armamentístico y para el alto el fuego (en Ucrania, Gaza, muchos lugares de África, allí donde haya conflicto armado), pues ahora sabemos que la paz es el desarme y la soberanía de la Humanidad, y el apoyo y la previsión de esa soberanía ya cercana facilita el acuerdo para la suspensión de toda hostilidad de inmediato sin otra condición previa.

Human Unity Movement, HUM   Mas detalle: www.human-unity.org o manuelhm@human-unity.org

C/Felipe Solano Antelo 19A, 2°A, Guadalajara 19002, Spain, Phone: +34 656339490 App: @HumanUnity

INTRODUCCIÓN A LA PAZ

Suenan tambores de guerra total en Europa mientras vemos en TV el terrible daño que causa en Ucrania y Gaza (quiero decir que en otros lugares sin relevancia estratégica la TV no nos lo muestra) y, aun así, ni conseguimos el alto el fuego allí ni hallamos manera para que no nos ocurra pronto a nosotros, y quizás a todos, lo mismo o aún peor.

Si preguntamos por la causa de la guerra y tomamos como respuesta lo que se dice en las TVs, o en los periódicos o en las redes sociales, la respuesta abrumadora es un mal comportamiento del otro, el enemigo, aunque también se dice a veces que las guerras las promueve el “complejo militar industrial”, el capitalismo o las élites para lucrarse de ellas, pero la verdad es que la guerra, sobre todo si no es subrogada como habitualmente, y es destrucción mutua (y total) como parece sería el caso actual en ciernes, no puede ser beneficiosa para nadie y, por tanto, no es querida por nadie. Y, sin embargo, no parece evitable.

La guerra es la simple relación del arma consigo misma, es decir, la relación de las unidades armadas cuyo desarrollo, progreso o mejora es una mayor capacidad de destrucción del otro, que es el modo como se imponen o someten unas a otras, de modo que sus intereses son expresamente contrarios, pues cada uno busca armarse tanto como puede y desarmar al otro. Y así la guerra es “absoluta” -es lo que ocurre todo el tiempo, como dice Clausewitz, quien define a las operaciones militares concretas como “el intento o acción de desarmar al enemigo”, punto al que se llega irremediablemente si ninguno es capaz de imponerse al otro mediante la simple amenaza que le aporta la superioridad de los medios de destrucción. Tal cual es el temible caso ahora que la supremacía de EEUU está en entredicho, algo, por cierto, bien conocido como “trampa de Tucídides”, por ser esta situación la que según nos cuenta este llevó a Esparta y Atenas a la guerra del Peloponeso, que duró 50 terribles años, sin propiamente otro asunto en particular entre ellos que el contencioso por hegemonía.

El arma da lugar entre los humanos a la unidad armada (el ejército y el estado), que diferencia a las personas entre aquellos subyugados a su sistema jerárquico, articulado así con el fin explícito y preciso de anular la libertad, voluntad y humanidad no solo a sus miembros sino al resto del mundo a los que tal organización irremediablemente absorbería o sometería -salvo que estén organizados de la misma manera para poder resistirlo (y así incluso absorber o someter al primero también). La cuestión es: toda arma es inmediatamente y sin más incorporada o enemiga.

Ese propósito manifiesto de esclavización universal no puede hacerse público -y más que se hace sin querer y como una cadena de reacciones ineludible que experimenta el político, por lo que se usa el lenguaje representativo y figurativo que necesariamente acompaña a la unidad armada, que nos hace también dependientes de quien lo figura y lo consagra, por el que “confesamos” la “cesión” “voluntaria” de nuestra voluntad a nuestros mandos o representantes que, ciertamente, pueden cambiar mediante votación democrática cada algunos años, pero las personas son aquí irrelevantes, pues unos u otros ocuparán los mismos puestos y funciones de la máquina jerárquica.

Lo que importa final y realmente aquí es que todos, tirios y troyanos, la OTAN o Rusia-China, mantenemos públicamente el absurdo de que la paz es solo la ausencia de guerra ocultándonos de una u otra manera que la guerra es nuestra sumisión al arma, a ese sistema de esclavitud universal que maquinalmente nos fuerza o se nos impone a todos mediante el daño o amenaza de daño anulando nuestra humanidad y nuestra voluntad, de modo que, privados de ella, ni siquiera podemos conformarnos, y dejar de hacer la guerra; más que una contradicción, una locura y una pesadilla.

Sin embargo, todos sabemos, y también tenemos registros en todas las diversas culturas humanas pasadas y presentes del conocimiento de la paz o convivencia humana como tratar a los otros como quisiéramos ser tratados nosotros mismos -y no nos conformamos con menos- y esto implica la inclusividad en la toma de decisiones que se garantiza mediante la publicidad de los propósitos o intenciones de aquello que puede afectar a los demás, con lo que, lógicamente, el propósito de daño se evita y nos lleva a todos al desarme y a la prevención del arma mediante la cooperación con el acuerdo de todos.

Algo que hoy día está felizmente a nuestro alcance, pero para lograrlo tenemos que liberar primero nuestra humanidad convocándola con nuestra bandera, la bandera blanca, cuyo uso o efecto es detener la actividad de y por el arma. Esto es difícil como ya comprendes, pues la bandera blanca se considera (históricamente) rendición, algo que depende de la decisión de la autoridad, y por lo tanto está prohibido su uso -y mal vista además, pero hoy día puede ser una representación personal en las redes sociales sin referencia ya al estado de cada uno y así es que tiene o busca un alcance universal de llamada a todos al desarme sin perjuicio para nadie.

PROPUESTA DE PAZ Y DE COOPERACIÓN A LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS

La paz, si es verdadera, obviamente no puede ser forzada o impuesta, tiene que establecerse como un acuerdo basado en una propuesta pública, por lo que ya es novedad de la presente dirigirse a las personas y no (solo) a los estados, de lo que se sigue también que aceptar el acuerdo de paz es compartir la propuesta, pues sería contradictorio apoyarla y negarle la publicidad, que es el medio para su realización. Y el canal idóneo son las instituciones educativas por su carácter reflexivo y universal.
Esta propuesta de paz es al tiempo una convocatoria o invitación a un Día de Fiesta o Reconciliación de la Humanidad el 16 de noviembre de 2024 en el que se manifieste unánimemente la voluntad humana de paz y se convoque un Congreso de la Humanidad en 2025 que sustituye la toma de decisiones unilateral y la amenaza como modo de relación humana por la toma de decisiones incluyente y pública, abierta al juicio y participación de todos, lo que previene y evita el propósito de daño (que es causa del engaño y el daño) y solo trata del bien común. Aquí sigue la argumentación y la propuesta:
1. La violencia es el efecto (de la existencia) del arma, un objeto y organización cuyo propósito es matar y dañar (obviamente solo a los otros), daño que solo se evita con la sumisión permanente o se contrarresta con otra arma que le haga frente y estas se condicionan mutua y dinámicamente a aumentar su potencia destructiva y sus alianzas tanto como pueden para defenderse unas de otras y también limitar y, si eventualmente se tiene la posibilidad, destruir el arma del otro -lo que es hacer la guerra, ya que el arma no nos deja otra alternativa a los humanos que someter o ser sometido.
2. De modo que la paz no es la ausencia eventual de guerra sino el cese del propósito de daño, pues, no nos engañemos, entre los humanos el propósito de daño es ya daño, pero en el pasado, en mundo ignoto y de habitantes desconocidos, era inevitable, ya que una actitud unilateral de indefensión, una posición desarmada equivale a la derrota, pero hoy podemos, debemos y proponemos reiniciar nuestra relación acordando el cese y la renuncia de todos al propósito de daño mediante la toma de decisiones incluyente.
3. Esa unanimidad contra el arma identifica nuestro interés con el de la Humanidad, pues, del mismo modo que una sola arma resulta inevitablemente en todas las armas del mundo y esclaviza a todos los seres humanos por igual, solo el acuerdo de todos resulta en el cese del propósito de daño y en nuestra universal liberación, así como el uso de los recursos, que ahora sirven al arma, para beneficio humano, por ejemplo, el cese del desarrollo y producción de armas y libera en un año 2,5 billones que son un bien común, pues ninguna parte podría lograrlo unilateralmente. Y esa generación de recursos que se produce con ese cese es una minucia comparada con el desarme que, de hecho, es el medio, vía o camino a la comunidad humana.
Este documento va dirigido a las instituciones educativas, tanto universidades como de educación secundaria, para que la suscriban y apoyen compartiéndola, haciéndola pública entre los estudiantes y coordinándose con otros centros homólogos para enviársela a todos los nacionales y a algunos de otros países que hagan allí lo mismo de modo que podamos alcanzar la paz y celebrar la reconciliación de la Humanidad el 16 de noviembre de este año.

MÁS LUZ

Estás invitado a un Día o Fiesta de Reconciliación de la Humanidad el 16 de noviembre de 2024, para la que solicitamos tu cooperación en la forma que puedas, por lo que si se te ocurre algo, ponte en contacto con nosotros.

Será el día de la consumación de los tiempos, pues el origen o fuente del bien común es la universalidad, la inclusividad (en chino 兼 jian), mientras que la parcialidad o unilateralidad (la exclusión, en chino 别 bie) es el origen del mal, así lo ven y dicen claramente y por igual los cosmopolitas orientales y occidentales, aun sin comunicación alguna entre ellos. Así lo expresa, por ejemplo, Mòzǐ:
“Supongamos que un hombre entra en el huerto de otro y le roba los melocotones y las ciruelas. Al oírlo el público lo condenará; Si lo cogen, lo castigarán. ¿Por qué? Porque daña a otros para beneficiarse él mismo. Pero cuando se trata del gran ataque de los Estados, no saben que deben condenarlo. Al contrario, lo aplauden, calificándolo de justo. ¿Se puede decir que esto es saber la diferencia entre justo e injusto? Si hubiera un hombre que al ver algo un poco oscuro dijera que es negro, pero al ver mucho dijera que es blanco; entonces deberíamos pensar que no sabe distinguir entre el blanco y el negro. (Libro V – Contra la Guerra Ofensiva)

Pero ese conocimiento no fue suficiente para la paz o inclusividad, que se intentó establecer mediante religiones o ideologías que necesitan líderes o guías y tienen que ser enseñadas e impuestas, pues no se basan en un sentido o conocimiento natural como el expuesto por los cosmopolitas sino que se confiesan y son así realmente un obstáculo para la paz, tal como vio Sócrates, y por ello sostiene Kant también que la prueba de la búsqueda del bien común es la publicidad de la toma de decisión y no el secretismo del estado.

Pero El Quijote nos muestra que la parcialidad o exclusión es, en realidad, la forma de relación del arma consigo misma a la que los humanos estamos esclavizados, pues siendo el arma para matar o dañar al otro, la única paz que admite su existencia es poner todo bajo un dominio piramidal o jerárquico y la manifestación de ese dominio es precisamente hacernos confesar, por lo que la paz o inclusividad es el desarme, cuya expresión y medio es la bandera blanca.

Por eso, la Reconciliación humana es el cese total de la actividad del arma -el alto el fuego, y el cese del servicio humano al arma que es el el trabajo, la inversión y la dedicación al desarrollo y expansión del arma y así el Día de la Reconciliación de la humanidad sirve para aseguramos que ese entendimiento se hace universal y también es así la convocatoria de un órgano o sistema humano para la coordinación o gestión del desarme, pero también este conocimiento puede y debe servir YA como medio de entendimiento para que hagan el alto el fuego ya los que ahora están en guerra, como muchas partes de África, Gaza y Ucrania.

Esta propuesta es pública, sincera y abierta, pues busca cándidamente el bien para todos y también la cooperación de todos sin distinción jerárquica ni estatal para acabar con el arma, y quien tenga dudas o quiera refutarla, que se exponga públicamente, pero asumir que solo somos una parte del arma a la que pertenecemos y que solo los que representan esa arma son los que deben hacer o gestionar la paz es obviamente absurdo. Si bien es cierto que no tenemos medios de difusión, solo el conocimiento y la voluntad de lograr la paz y la libertad que esta a nuestro alcance porque es algo que, en efecto, solo puede hacerse entre todos, pero aquí estamos ya todos.

DECLARACIÓN DE LA PAZ

La paz es convivir en lugar de seguir divididos en unidades armadas o estados soberanos tomando decisiones unilaterales que, inexorablemente, lleva a la confrontación. Por eso, te invitamos a ti y a todo el mundo a celebrar un Día de la Humanidad el 16 de noviembre de 2024 en el que manifestar nuestra decisión de convivir en paz. Ahora todavía es el estado el que difunde la información según su alineamiento e ideología, por eso, te ruego encarecidamente y por favor que ayudes a difundir esta llamada de la humanidad a la Humanidad. Creo que estas pocas líneas que siguen bastan para nuestro entendimiento, por tanto, por favor, comparte este mensaje, preferentemente por email con copia a info@human-unity.org y así podremos saber quién está dispuesto a cooperar en los siguientes pasos y quedará registro de la actitud de cada uno al ser interpelado por la paz.

La violencia como forma de relación humana generalizada es la amenaza de sumisión o muerte, el efecto (de la existencia) del arma, un objeto para matar -obviamente a los otros, lo que nos fuerza a todos a desarrollarla tanto como sea posible y a menoscabar y, eventualmente, a destruir la del otro, hacer la guerra. Por lo que la paz no es la ausencia casual y momentánea de guerra sino la libertad, el cese de la amenaza o, concretamente, el desarme, cuya condición es la inclusividad o universalidad de la voluntad de convivencia en paz, de modo que el arma resulta en el absurdo de ser un objeto para matarse o dañarse uno a sí mismo o en que la destrucción mutua sea autodestrucción, etc. Otra demostración es que el llamado “dividendo de la paz” es indivisible; el ahorro del gasto en armamento solo lo podemos lograr entre todos y es imposible para las partes por separado, y, finalmente, la consecuencia del desarme es el mayor bien, la comunidad humana.

El 16 de noviembre los humanos estamos invitados a manifestar nuestra voluntad de convivencia en paz, pero ya desde ahora asumimos responsabilidad por la suspensión de todo desarrollo y actividad con el arma para esa fecha en conversación con los otros, pues es el arma lo que nos divide y solo con el arma en suspenso podremos el mismo día 16 convocar también la celebración en 2025 de un Congreso de la Humanidad que se responsabilice por el desarme y la seguridad común humana y que aplique justicia recompensando a quien más contribuya al bien común. Y así proponemos que $2,5 billones del ahorro en armamento en un año se repartan entre quienes difundan esta propuesta de convivencia en paz, incluidos los patrocinadores de la Fiesta y el Congreso, si bien entendemos que sin el efecto del arma la convivencia nos lleva a asumir como propio el interés de la Humanidad sin más incentivo.

Invitamos ahora a todos los Ayuntamientos, universidades e Institutos de Enseñanza Secundaria de todo el mundo a declararse Amigos de la Humanidad apoyando la Fiesta de la Humanidad e invitando a sus homólogos. Con la universalidad, el actual sistema de amenaza como modo de relación humana puede y debe ser sustituido por la publicidad de la toma de decisiones, abiertas al juicio y participación de todos, pues la prueba de una buena voluntad -una que busca el desarme o bien común- es que la publicidad es el medio o recurso para realizar algo. (Son muchas las señales de la Historia sobre nuestro momento, pero aquí particularmente invito a la lectura del último capítulo o Anexo II de la Paz Perpetua de Kant).

EL BIEN COMÚN

Hacer el mal -es decir, dañar a otros- no nace de la voluntad humana sino de la existencia del arma en la naturaleza a la que los seres humanos tuvieron que adaptarse, tratando de hacerla lo más mortífera posible y organizándose en unidades armadas.

El arma es la causa de la guerra (un objeto para matar y no otra cosa), cuyo objetivo siempre es, como dice Clausewitz, desarmar/destruir las armas del enemigo para ponerlo o mantenerlo a merced (que es el efecto normal del arma sobre los humanos que anticipan la muerte).

Una prueba clara de que el mal es involuntario es que la destrucción mutua es obviamente la peor manera de resolver las diferencias, pero siendo esta una opción se transforma en la única y realmente el arma misma es la causa de la división y la diferencia humana.

Y el alto el fuego, pese a lo beneficioso que es para ambos bandos en contraste con la destrucción mutua, no cabe ser sino solo un momento de rearme, porque otra cosa sería a ofrecer al enemigo lo que precisamente se propone conseguir con la guerra, desarmar al otro.

EL BIEN COMÚN

Ahora, la paz se sigue entonces de la simple coexistencia o unidad humana, de la toma de decisiones incluyente que, consecuentemente, previene y evita el arma, o lo que es lo mismo: genera el bien común, pues el dividendo de la paz/del desarme es indivisible, lo mismo que un arma resulta en todas las armas posibles del mundo.

Por ejemplo, el ahorro de los 2,5 billones que se gastan al año en desarrollo armamentístico son un bien común, pues no pueden ser generados por uno, ni por una parte, ni por la otra, sino por la Humanidad. Y esos 2,5 billones son una nimiedad en el dividendo total de la paz, que es la comunidad humana.

LA PAZ AHORA

Pero, hay que entender que, así como la condición del bien común es la universalidad, esta no ha sido posible hasta nuestro tiempo. Y aunque personas discretas y sabias del pasado han tenido entendimiento del bien común o de la paz como inclusividad, cosmpolitismo, humanidad o universalidad, como su propuesta no podía tener alcance universal, la publicidad de su percepción solo debilitaba a su propio estado, por lo que este no ha consentido y ha ocultado o tergiversado esta comprensión y por eso no tenemos noticia pública de la paz. (El efecto -virtual- del arma, es el tema del Quijote, por ejemplo, y este vínculo espiritual humano lo ve, por ejemplo, Mozi, quien dice que el Amor Universal, que es como se llama su doctrina, es la Voluntad del Cielo, voluntad no en el sentido de ordenanza sino que es en la disposición que nos pone ese vínculo espiritual o virtual que va más allá del hecho, de que, por ejemplo, el arma puntualmente mate pero virtualmente nos afecta todo el tiempo privándonos de libertad y de medios). Y los moístas ven también que el problema principal que ellos encaraban era no saber los límites del mundo o si los tiene….por eso se tenían que conformar en decir que era la Voluntad del Cielo.

Pero obviamente la ignorancia sobre los límites del mundo ya no es el caso hoy, por lo que, dado nuestro alcance universal, podemos y debemos mostrar lo que es la paz a los demás y dejar de contribuir al mal, la agresión, el sufrimiento y la miseria continúen como si no hubiese alternativa como en el pasado. Y la difusión de lo que es la paz: la convivencia, unidad humana o toma de decisiones incluyente, es todo lo que se necesita para lograrla pues, por lo demás, la propuesta es abierta, transparente, sincera, responsable, como no puede ser de otro modo lo que trata el bien común.

DA LA PAZ

Para su práctica, convocamos un Congreso de Unidad o Humanidad en 2025, precedido por un Dia de la Humanidad en 2024 fecha tope en el que las fuerzas armadas del mundo hayan cesado su actividad y desarrollo, de modo que todas las personas puedan participar en la preparación y organización abierta y transparente del Congreso, pues si nos mantenemos al servicio del enfrentamiento y desarrollo opuesto de las armas, el Congreso sería como la ONU, una representación (jerárquica) de las unidades armadas, pero no de la Humanidad.

El Congreso se asegurará de que la toma de decisiones humana sea incluyente, lo que quiere decir básicamente que sea pública, incluso aunque la mayoría sean subsidiarias, es decir, las toman aquellos a los que les conciernen. Y, principalmente, el Congreso asume responsabilidad por la seguridad humana común y sirve de medio en el proceso de desarme o creación del bien común, finalmente de la comunidad humana. También puede inicialmente hacer justicia humana, recompensar a quien más beneficie a los demás y a la Humanidad, pero en ese nuevo entorno de unidad, nos adaptaremos igualmente a él y, debido a la influencia mutua y a nuestra natural inclinación a ponernos en lugar del otro, asumiremos el interés de los otros y de la Humanidad como propio.

ENSEÑA LA PAZ

La paz llega porque nos pone ante una elección muy fácil; el bien o el mal. Basta pensar, comprender y compartir qué es la paz, comprender que la consecuencia de un arma son todas las armas posibles y que el arma nos enfrenta y hace a todos los humanos por igual sus esclavos y que la unidad humana o inclusividad universal genera el bien común, no mediante la imposición, ni es uniformidad, es la liberación mutua y universal del mal, del arma.

¿Quién puede preferir el mal que lo es para todos por igual y, por tanto, también para sí mismo? ¿Quién fabricará entonces un arma o quién permitirá que otro la fabrique o quién permitirá que algunos se organicen en unidades armadas? Y quien entiende la paz, que esta es posible, ¿no se se la enseñará a los otros?

 

PROGRAMME DE PAIX HUMAINE INCLUSIF ET UNIVERSEL

LE MAL N’EST PAS VOLONTAIRE

On parle du mal de la nature humaine, mais le mal est en réalité le travail, à proprement parler, l’esclavage, pour lequel on est payé, pour lequel on a le droit de manger, de vivre, de gagner un salaire à la fin du mois jusqu’au mois suivant.

Le but ultime du travail productif est en réalité d’accroître la privation d’autrui, de lui causer un besoin, si possible de monopoliser quelque chose et de le mettre à notre merci.

Même la promotion charitable d’une religion cherche ainsi à en évincer d’autres, ou avec la promotion des droits de l’homme et de la démocratie, la voie vers des « pays autoritaires » est fermée, etc.

Mais, par-dessus tout, le mal est un travail qui se manifeste dans la grande masse de gens qui se consacrent et s’exercent directement et expressément à tuer, ou d’autres qui conçoivent et produisent avec toutes ou les meilleures ressources disponibles des formes et des moyens pour tuer plus efficacement, ou qui travaillent sur l’étude des possibilités de causer le plus grand dommage possible à l’autre, à la menace duquel il est soumis.

Et, plus encore, une autre grande masse de personnes cache, déguise ce but et désoriente les gens, déformant à travers des représentations et des figurations la réalité des choses, des objets et des actions qui sont naturellement et clairement comprises par leur but ou leur objet.

Même le revers de la médaille est celui de ceux qui mènent des politiques opposées, par exemple en faveur du désarmement, des pacifistes, des anarchistes ou de ceux qui sont contre les armes nucléaires, dont les propositions d’actions unilatérales et folles ne sont qu’à leur propre détriment et objectif désavantage face à l’autre implacable, mais ceux-ci servent aussi à démontrer qu’il n’y a pas d’alternative et qu’ils peuvent donc aussi accéder à un paiement, bien que beaucoup plus limité, ou même les fonds disponibles pourraient avoir leur origine dans l’autre partie. …

L’ARME

Cependant, la vérité, qui est humaine, peut déjà être dite aujourd’hui, exposée comme suit: la présence d’un objet d’homicide, l’arme, fait que chacun a nécessairement besoin et veut le posséder et, en outre, le privatiser, et peut-être penser qu’il ne l’utilisera que si nécessaire ou lorsque cela est nécessaire, mais l’autre veut aussi cette option pour lui-même et obtiendra, s’il le peut, une arme plus puissante ou capable de faire plus de dégâts, et les deux groupes s’organisent en unités armées et nous essaierons de les consolider de manière plus grande, en cherchant à obtenir plus d’avantages et mettrons à leur disposition et à leur service autant de ressources humaines et matérielles que possible par une exploitation brutale, à tel point que, si l’on n’est pas en mesure de consolider un groupe suffisamment unité armée puissante, elle sera absorbée et/ou soumise par la première, et ainsi de suite jusqu’au monde dans lequel nous vivons, dans lequel nous travaillons tous pour le mal en cherchant à accroître cet avantage ou, pour ainsi dire, à nous défendre de celui du mal de l’autre.

Et nous devons nous rappeler, au cas où il y aurait le moindre doute, que l’arme n’est pas n’importe quoi, car, même si l’on peut tuer avec une chaise ou un couteau de cuisine, ceux-ci n’« alarment », ils ne nous obligent pas à réagir comme les armes dont ils disposent et qui manifestent explicitement dans leur forme, leur utilisation et leur signification leur objectif homicide, et l’arme n’est pas abstraite comme elle le paraît parfois ; Il a également besoin que l’ennemi spécifique se donne le maximum de sens, dans sa conception, son emplacement et dans tout le reste, comme guide pour cette recherche du maximum de dégâts concrets possibles.

Et la cause de la guerre, la destruction mutuelle, est le but ou la tentative pour que cette capacité de dommage se matérialise, et c’est ce que nous voyons avec l’attaque de la Russie contre l’Ukraine en vue de son intégration dans l’OTAN ou dans le cas de la Chine, qui n’a pas encore cela a causé un préjudice spécifique aux États-Unis, mais leur croissance économique, en particulier militaire, menace l’hégémonie américaine, et ainsi de suite.

Or, dans tout cela, y avait-il du mal humain ? Non, tout s’est passé et se passe de manière logique et rationnelle. Et telle est la réalité, peu importe combien chacun pense autrement, ou cache en public, justement derrière une vision et même un sentiment humain avec de bonnes paroles et de bons gestes, ce mal objectif et froid, qui s’impose inexorablement et tragiquement à tous nous également. Alors, une fois que nous avons vu et sous nos yeux la réalité authentique et la vérité, dont la manifestation est la condition de guerre dans laquelle nous vivons, comment est-elle résolue ?

LA PAIX

La paix, comme l’ont clairement vu les sages du monde, est la coexistence, l’unité humaine, une prise de décision inclusive dont la conséquence est de prévenir et d’éviter la tromperie, le préjudice mutuel – la guerre – et le but du mal – l’arme, qui est la cause de la guerre, et nous motive et nous guide pour le bien commun.

Mais nous ne pouvons pas penser ou parler de l’inclusivité sans mettre d’abord le mal, l’arme, sous le contrôle humain, puisque la condition et la racine de l’exclusion sont l’arme, comme le prouve le fait que, tout comme l’inclusivité est une prise de décision ouverte, publique et transparente, l’intention de nuire ne peut être rendue publique et doit être cachée ou déguisée, ce qui entraîne la confusion du monde attaché à la guerre.

L’inclusivité, qui est nécessairement humaine universelle et c’est pourquoi elle était impossible dans le passé, s’obtient en mettant toutes les unités armées sous un même commandement, ce qui les rend immédiatement redondantes et stoppe leur développement qui est cause de guerre. C’est donc notre but et notre objectif le plus immédiat, puisque tout le reste en dépend, et pour cela il est nécessaire qu’une personne assume cette tâche, c’est pourquoi moi, Manuel Herranz Martin, président et promoteur de HUM, je me propose et je proposer volontaire et exiger que toutes les unités armées le reconnaissent à la condition de la reconnaissance de toutes les autres.

Un seul contrôle des armes ne fait rien : comment pourrait-il être imposé, forcé ou exercer une violence contre lui-même ? Les armes ne sont justifiées que les unes par les autres, le but de nuire n’est justifié et ne peut être justifié que par le but de nuire à autrui, de sorte que le service de l’arme devient inutile et ses ressources humaines et matérielles peuvent être consacrées au service humain et non à ses dégâts, pour que ce commandement ne s’exerce pas sur le peuple qui est alors libre et que cesse l’esclavage et la soumission hiérarchique à l’arme, et que le travail, les objets et les actions ne soient plus destinés à servir l’arme mais l’Humanité, alors, à l’exception de l’arme, tout doit nous servir et, par conséquent, l’activité humaine peut déjà se fonder sur la publicité, la transparence et la rationalité en tenant compte de la situation concrète.

Ma candidature et ma campagne commencent avec la publication de ce document et visent à obtenir une reconnaissance complète à l’automne 2024, au cours de laquelle nous proposons de célébrer la Journée de l’humanité, jour où le Congrès de l’humanité est universellement convoqué pendant un an plus tard, afin que durant cette année-là, chacun peut participer à son organisation et à sa préparation. La tâche du Congrès est de garantir que toutes les décisions humaines, bien que subsidiaires, soient inclusives et assumeront la responsabilité de la sécurité humaine commune, qui est avant tout le désarmement, ainsi que l’établissement conséquent de la communauté humaine.

FEUILLE DE ROUTE

Comme indiqué ci-dessus, avec l’unité humaine, notre travail et nos actions sont le résultat de la compréhension rationnelle, publique et transparente de notre situation et de notre considération et discussion ouverte à son sujet, de sorte que les droits et conditions actuels sont garantis par l’humanité qui assume la souveraineté et évite et empêche toutes les violences telles que le vol ou tout autre dommage, ainsi les États deviennent subordonnés à l’Humanité et la représentent, en gardant le contrôle de la police et de sa gestion interne tout en procédant à la pacification ou à l’unification puis au désarmement qui consolide l’unité humaine. Et, en attendant, et jusqu’à la direction du Congrès, en cas de conflit entre pays en dernier recours ou si les parties ne parviennent pas à un accord, Manuel Herranz Martin, assume la tâche de médiation et, si nécessaire, d’arbitrage comme moyen d’éviter la confrontation et le préjudice mutuel.

Le Mouvement de l’Unité Humaine a pour tâche de diffuser l’appel à la paix humaine, qui est l’unité, avant tout des unités armées et dans les processus de cessez-le-feu, qui est notre meilleur service à l’humanité, partout où ils nous permettent de leur parler. Depuis que nous avons démarré ce projet, une fois notre application @HumanUnity prête fin juin, nous avançons bien en Afrique, notamment en RD Congo avec des dizaines d’associations qui soutiennent formellement et légalement notre projet, et là-bas le 21 septembre et Le 5 octobre, nous avons participé aux deux premiers accords de cessez-le-feu avec deux groupes rebelles dans la région des Grands Lacs, avec la coopération également du PDDCRS, l’agence gouvernementale de désarmement avec laquelle nous coopérons et nous pensons que d’autres groupes rebelles en RDC sont disposés à le faire le cessez-le-feu en considération et en soutien à l’unité humaine, et nous l’attendons également des autres groupes armés dans d’autres pays d’Afrique centrale, d’où nous envisageons de l’étendre à toute l’Afrique et au monde entier. Bien sûr, nous voulons contribuer le plus rapidement possible à faciliter le cessez-le-feu partout où nous le pouvons immédiatement et nous voulons le faire au Moyen-Orient, en Ukraine ou partout où nous sommes requis ou acceptés.

Et pour décembre de cette année, nous préparons déjà à Goma et Bukavu, les deux grandes villes autour du lac Kivu, une Journée ou Fête de l’Humanité, qui sera un test et un modèle pour l’événement de septembre 2024.

MOTIVATION ET INCITATION

Afin d’encourager la réalisation de notre objectif de paix et d’accepter les conditions ou règles du jeu actuelles, nous proposons ce qui suit: que les 2,5 milliards de dollars qui seraient dépensés en armes en un an soient utilisés pour récompenser ceux qui contribuent à réaliser la paix. paix, unité humaine.

Je vous invite et vous encourage à faire la paix et à vous inscrire et à faire un don maintenant et à attendre, à souhaiter avec impatience et à contribuer avec effort pour obtenir cette récompense, car avec cette disposition nous initions et manifestons la justice humaine, par laquelle celui qui profite à l’humanité sera récompensé et celui qui lui nuit, dissuade, et dont l’exécution sera une manifestation de la paix elle-même, donc l’humanité aura à la fois le pouvoir et les moyens de l’exécuter, puisque, tout en assumant la souveraineté, elle émet aussi les moyens de changement et de développement. Cependant, nous savons et espérons également qu’avec le temps et l’influence mutuelle, aucune incitation ne sera nécessaire, puisque notre tendance naturelle sera de traiter les autres comme nous voulons être traités et d’assumer le bien de l’humanité comme étant le nôtre.

De même, la validité de cette récompense découle de sa publicité et de sa transparence ouverte au jugement de tous, de même que toutes les décisions seront dans l’unité et la paix et non le produit d’une force quelconque, puisque la force ne s’oppose qu’à une autre force, et l’inclusivité elle est le contraire de la force, cette proposition ne peut donc être rejetée ou amendée qu’avec un meilleur argument.

L’inclusivité est désormais d’abord le opposite de la force, puis elle est le contraire de la force ; c’est le désarmement, c’est la communauté.

CAMPAÑA DE PACIFICACIÓN

¡ALTO EL FUEGO YA!

¡PAZ AHORA!

  • El mal no es voluntario
  • Es el servicio al arma, y unas trabajan contra otras
  • Pero, si las ponemos todas bajo un mismo mando resultan redundantes (el mando no hace nada)
  • Y nuestra toma de decisiones será incluyente, transparente y solo para el bien común,

APOYA A

MANUEL HERRANZ MARTIN

COMO JEFE DE TODAS LAS UNIDADES ARMADAS DEL MUNDO

 

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